martes, 14 de agosto de 2012

Carta a una cajera de Mercadona


http://www.pascualserrano.net/noticias/carta-a-una-cajera-de-mercadona


Carta a una cajera de Mercadona

Estimada trabajadora de la cadena de supermercados Mercadona.

Todos hemos podido ver el vídeo en el que, al encontrarte con que numerosos de los jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores intentaban expropiar diversos alimentos básicos de tu supermercado para donarlos a un banco de alimentos, intentaste evitarlo y recibiste el empujón de uno de ellos. Como resultado te sentiste humillada y te quedaste llorando en un rincón. Muchos políticos, analistas y medios de comunicación han salido en tu defensa y se han convertido, sorpresivamente y por primera vez, en defensores los trabajadores, mejor dicho de una trabajadora como tú. Ahora, varios días después, probablemente sigas indignada con los que te empujaron y te sientas arropada y agradecida con estos defensores.

En primer lugar quiero decirte que es comprensible tu reacción instintiva de oposición a quienes intentaban llevarse la comida en el centro donde trabajas, por eso es necesario recurrir a la razón para no limitarnos al instinto. Para empezar hemos de precisar que tu trabajo consiste en cobrar los productos a los clientes, no custodiarlos ni impedir su sustracción ni apropiación sin pago. Cuando intentaste evitarlo no estabas cumpliendo con tu trabajo, tomaste posición en un conflicto que no era el tuyo, porque la discusión por la propiedad de unos litros de aceite, otros de leche y alguna lata, entre el dueño de la cadena de supermercados y unos activistas que querían repartirlo entre familias sin recursos para comer, era un asunto ajeno a las condiciones laborales de tu contrato.

Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza para los ricos, más pobreza para los pobres. Algo mucho más indignante si son estos pobres los que, con su trabajo, logran que los ricos amasen su fortuna. Con tu gesto del otro día tu tomaste una posición en esa lucha, en ese conflicto. Cuando tuviste que decidir entre los pobres que deben recurrir a la caridad del banco de alimentos donde irían destinados los productos sustraídos del supermercado donde trabajas y el patrimonio de la familia Roig, propietaria de la cadena, con un beneficio en el año 2011 de a 474 millones de euros, tú, libremente, te pusiste al lado de los segundos. No te quiero culpar por ello, insisto en que pudo ser una reacción instintiva que te hizo olvidar que esos productos que pasan durante cuarenta horas por tus manos no son tuyos, son de una familia millonaria, tu solo trabajas cobrando a los clientes. Te equivocaste a la hora de defender los intereses de una clase social, defendiste los del rico a pesar de que tú eres una trabajadora y tus intereses son opuestos a los de él: para que él sea rico tu debes cobrar menos, si tu cobrases más el sería menos rico. Tus intereses, aunque algunos insistan en lo contrario, no son los mismos que los del dueño de Mercadona. No eres la única que confunde los intereses de su clase con los de los ricos, basta observar cuántos trabajadores han votado al Partido Popular para que apruebe una amnistía fiscal a los ricos que defraudan a Hacienda o destine dinero público a bancos dirigidos por directivos que ganan cientos de miles de euros y, al mismo tiempo les obligue a esos trabajadores a que paguen más IVA por el material escolar de sus hijos o los despida como empleados públicos si son interinos.

En cuanto a los que te han defendido y te han presentado como víctima de unos ladrones de supermercado que no respetan la ley, quiero que sepas que solo lo han hecho para utilizarte contra los de tu propia clase social, nunca esos políticos y periodistas de Intereconomía o de la COPE se hubieran preocupado por ti si te hubieras quedado sin trabajo, nunca se han interesado porque una cajera cobre un sueldo digno. Es más, a esos que les molestó tanto el empujón que sufriste, nunca dijeron nada cuando a los trabajadores que pedían que no les despidieran con la nueva reforma laboral, que sus hijos tuvieran calefacción en el colegio o que las medicinas siguieran siendo gratuitas para nuestros pensionistas los policías les abrían la cabeza con una porra.

Querida trabajadora, el otro día lloraste desconsolada después del empujón, sin duda te sentiste sola. Te sentiste sola porque estuviste defendiendo las propiedades de un millonario que gana 474 millones al año, y mientras tanto ese millonario bien podría estar disfrutando de sus vacaciones de agosto en un lujoso hotel o en un yate mientras tu defendías su dinero. En cambio, los sindicalistas que tomaban la comida de tu supermercado nunca están solos porque saben cuál es su clase social, saben de qué lado están, se ayudan, y por eso fueron a por comida a tu supermercado que, por cierto, no es tuyo. En tu mano está no volverte a sentir sola, no volver a llorar por nada parecido. Esas personas que te empujaron cuando te pusiste del lado del empresario son las mismas que volverán a por comida para ti si mañana eres tú la que no tienes para comer. Serán ellos los que te ayuden y no los periodistas de Intereconomía. Solo necesitas reconocer a los tuyos, son todas esas personas que luchan para que nadie pase hambre mientras otros se hacen millonarios. Si los vuelves a ver en el supermercado donde trabajas, recuerda que no son tus enemigos, que la comida del supermercado no es tuya, que quizás mañana tú no tengas trabajo y la necesites, que ellos las estarán cogiendo para ti y que el dueño de Mercadona gana 474 millones al año.


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domingo, 12 de agosto de 2012

Mercadona y SAT: ¿Quiénes son los ladrones?


http://esthervivas.com/2012/08/09/mercadona-y-sat-quienes-son-los-ladrones/

Sacar de un supermercado nueve carros de la compra con productos alimentarios de primera necesidad sin pasar por caja para dárselo a quienes más lo necesitan parece ser constitutivo de delito; vulnerar derechos laborales, pagar un precio de miseria a los productores agrícolas y acabar con el campesinado local… queda impune ante la Ley.

Ésta es la conclusión que podemos sacar de la acción llevada a cabo por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), cuando este martes 7 de agosto entraron en dos supermercados, un Mercadona en Écija (Sevilla) y un Carrefour en Arcos de la Frontera (Cádiz), recogieron alimentos básicos, salieron del primero por la puerta sin  pagar y se los entregaron a colectivos necesitados.

Tras esta acción, el ministro de interior Jorge Fernández Díaz ha dado orden de “busca y captura” para los sindicalistas que la llevaron a cabo, afirmando que “todos somos conscientes de que la gente lo está pasando mal, pero el fin no justifica los medios”. Aunque para Fernández Díaz sí hay medios que son justificados por determinados fines. Los sindicalistas del SAT no pueden sacar alimentos de un supermercado para dárselos a quienes más lo necesitan, pero el gobierno del PP sí puede recortar la prestación de empleo, el salario de los funcionarios, subir el IVA… con el “hipotético” fin de “sacarnos de la crisis”. Está claro que lo que vale para unos, no vale para otros.

Ahora Mercadona ha presentado denuncia contra aquellos que llevaron a cabo dicha acción por, entre otros, “sustracción de comida”, pero es necesario preguntarnos aquí: “¿Quiénes son los ladrones?”.
Los supermercados a lo largo de las últimas décadas han generalizado un modelo de producción, distribución y consumo de alimentos que ha tenido consecuencias dramáticas para el campesinado, el pequeño comercio, los derechos laborales y el medio ambiente. Carrefour y Mercadona son los máximos exponentes de estas prácticas en el Estado español al encabezar el ranking de las grandes empresas que dominan el sector de la venta al detalle. Ambos supermercados suman casi el 40% de la cuota de mercado de la distribución de alimentos, según datos del 2007.

En el Estado español, tan solo siete cadenas de supermercados controlan el 75% de la distribución de comida. Se trata, tras Carrefour y Mercadona, de Eroski, Alcampo, El Corte Inglés y las dos principales centrales de compra mayoristas Euromadi (con Spar, Schlecker, Corporació Alimentària Guissona…) e IFA (con Condis, Coaliment, Supersol…). Nunca el mercado de la distribución de alimentos había estado en tan pocas manos. Lo que proporciona a estas empresas un enorme poder a la hora de decidir qué comemos, qué precio pagamos por aquello que consumimos y cómo se produce.

Asimismo, los supermercados determinan un modelo de agricultura y de campesinado donde las producciones familiares y a pequeña escala no tienen cabida, promoviendo un modelo de agricultura industrial, intensiva e insostenible. El monopolio ejercido por los supermercados y la presión a los agricultores ha conducido a una situación donde estos cada vez cobran menos por aquello que cultivan. Los precios en origen de los productos agrícolas han llegado a multiplicarse hasta por once en destino, según datos del sindicato agrario COAG. Y se calcula que más del 60% del beneficio final del precio del producto se concentra en los supermercados. Actualmente, en el Estado español poco más del 5% de la población activa es campesina.

El  modelo de distribución comercial de los supermercados conlleva también consecuencias negativas para quienes forman parte de su plantilla laboral. Los trabajadores de estos centros están sometidos a una estricta organización laboral neotaylorista caracterizada por ritmos de trabajo intensos, tareas repetitivas y rutinarias, causantes de agotamiento, estrés y enfermedades laborales propias del sector. En lo que respecta a las condiciones contractuales, priman los bajos salarios y los horarios atípicos que generan en los trabajadores serias dificultades para conciliar su vida laboral con la social y familiar.

A pesar de que Mercadona ha buscado cultivar la imagen de una empresa familiar, preocupada por el bienestar de sus trabajadores y consumidores, al igual que las grandes cadenas del sector, destaca por imponer unas condiciones de trabajo abusivas y practica una política de gestión de la mano de obra que se basa en el mantenimiento de una presión constante a los trabajadores para asegurar su rendimiento. En el Estado español, una de  las principales luchas sindicales contra una empresa de la gran distribución fue la mantenida en 2006 por los trabajadores de Mercadona en el Centro Logístico de Sant Sadurní d’Anoia. Además Mercadona ha tenido varias sentencias contrarias, por despidos improcedentes y acoso en el trabajo, durante los últimos años.

Hoy quien debería dar explicaciones frente a los jueces no son los sindicalistas del SAT con Juan Manuel Sánchez Gordillo a la cabeza, sino el propietario de Mercadona, Juan Roig, por las prácticas abusivas de Mercadona, que le han permitido amasar una de las principales fortunas del país, y ya de paso para dar explicaciones de los oscuros hilos que mueve tras las bambalinas de la política valenciana.

La acción llevada a cabo por los sindicalistas del SAT puede ser ilegal, pero en el contexto de crisis aguda en el que nos encontramos es del todo legítima, mientras que precarizar las condiciones laborales puede ser, lamentablemente, legal pero no tiene nada de legítimo. Y cada vez son más las personas conscientes de ello. De aquí que frente la legitimidad y el apoyo a estas movilizaciones, la única opción del poder sea la represión y la criminalización. Solidaridad, pues, con aquellos que no se resignan y luchan.

Esther Vivas



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viernes, 10 de agosto de 2012

¿Y si España se negase a pagar su deuda? Guía paso a paso


http://polvodeestrellas.periodismohumano.com/2012/07/02/%C2%BFy-si-espana-se-negase-a-pagar-su-deuda-guia-paso-a-paso/


Los recortes sociales en nuestro país están generando mucho sufrimento humano.
El objetivo de este artículo es explorar algunas preguntas relacionadas con nuestra situación económica: ¿porqué España tiene deudas? ¿A quién debemos el dinero? ¿Cuándo una deuda es ilegítima? ¿Qué pasaría si España se negase a pagarla?

¿Por qué un país tiene “deudas”?
Un país financia sus servicios públicos con el dinero que recauda por impuestos. Pero si el país gasta más de lo recauda, el gobierno busca dinero en los mercados financieros.
Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el dinero al interés más bajo.

¿Qué tasa de interés le piden a España para prestarle dinero?
En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6.41% a España y un 1.20% a Alemania.
La diferencia entre lo que paga España y lo que paga Alemania es la famosa “prima de riesgo”. En este caso, 641-120 = 521.
¿Quién presta dinero a España?
Dos tercios de la deuda española está en manos de inversores españoles y un tercio en manos de inversores extranjeros.
Una comparación para que os hagáis una idea: el 38% de la deuda francesa la poseen inversores franceses. Sin embargo, más del 65% de la deuda española la poseen inversores españoles.
En los últimos meses, se ha producido una tremenda huída de inversores extranjeros: ahora mismo, nuestra deuda pública sólo la compran inversores españoles.

¿Quiénes son esos inversores? ¿Quiénes son “los mercados”?
Fundamentalmente, son bancos y fondos de pensiones.
En el siguiente punto hablaremos de los bancos, permitdme hablar ahora de los fondos de pensiones. Seguramente sabéis que la Seguridad Social tiene una “hucha” para pagar las pensiones futuras. Como la población española está envejeciendo, en el futuro habrá más pesionistas y menos cotizantes. Por eso, hace años, se creó el “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social. Pues bien, el 90% del dinero de ese Fondo de Reserva está invertido en deuda del Estado.

¿Y los bancos, de dónde sacan el dinero para comprar deuda española?
De los depósitos de sus clientes. Un banco se dedica, básicamente, a recoger depósitos y conceder créditos. La mayor parte de los dépositos no están en la caja fuerte del banco, sino que han sido prestados a alguien (en forma de hipotécas, créditos a empresas, compra de la deuda de algún país, etc.).
Lo paradójico de la situación española es que los bancos compran deuda al Estado y, a su vez, el Estado “rescata” a los bancos. Ahora mismo, el sistema financiero español y el gobierno son como dos borrachos que sólo se mantienen en pie apoyándose el uno contra el otro.
Además, hay otro aspecto sangrante: los bancos españoles han obtenido préstamos por valor de 1 billón de euros del Banco Central Europeo al 1%. ¡Y luego se lo prestan al Estado al 6%!

¿Cuánto paga España cada año por los intereses de su deuda?
En 2012, se calcula que España pagará 29.000 millones sólo en intereses de su deuda.
Para que os hagáis una idea de lo significa este número: España pagará en intereses diez veces más que los recortes en Sanidad y Educación.

¿Un país puede negarse a pagar su deuda?
Sí. De hecho, casi todos los países del mundo han dejado de pagar la deuda alguna vez en su historia. (Los periódicos suelen usar el termino inglés “default” cuando se refieren al impago de la deuda nacional).
Además del default, hay otra solución intermedia: negociar con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.
En 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.
La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la Guerra Civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.
En Europa, todos los países se han declarado en default alguna vez: Francia en 9 ocasiones, Rusia 7 veces y el Reino Unido en 5 ocasiones.

¿En qué circunstancias los países pueden negarse a pagar su deuda?
Básicamente hay dos situaciones diferentes:
1) Me niego a pagar la deuda por “razones técnicas”: sencillamente porque no tengo dinero.
2) Me niego a pagar la deuda por “razones morales”: considero que la deuda es ilegítima.

¿Cuándo una deuda es “moralmente ilegítima”?
En esta discusión existen muchos puntos de vista diferentes. Pero, en mi opinión hay casos evidentes de deudas ilegítimas. Por ejemplo, si cae una dictadura, ¿porqué los ciudadanos de ese país tienen que pagar la deuda adquirida por el tirano? Lo mismo puede decirse de países africanos que han sido expoliados por Occidente.
Quizás la mejor definición de “deuda ilegítima” es la propuesta por el economista Jeff King: “son ilegítimas aquellas deudas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento de su acreedor”.
En este artículo de Wikipedia podéis leer una larga discusión sobre la deuda ilegítima.

¿Cuáles son las ventajas de negarse a pagar la deuda?
El dinero que te ibas a gastar en pagar la deuda, lo puedes dedicar a educación, sanidad, pensiones, etc.

¿Y cuáles son los inconvenientes?
Evidentemente, también hay incovenientes en negarse a pagar la deuda:
A partir de ese momento, el Estado no puede gastar más de lo que recauda porque nadie le presta dinero.
En el caso de España, descontando todo pago por la deuda, seguiría existiendo un déficit de unos 50.000 millones (que habría que compensar recortando gastos o subiendo impuestos). Tendrán que pasar algunos años hasta que alguien vuelva a confiar en prestarte dinero, pero la Historia nos enseña que todos los países europeos que se han declarado en default han vuelto a acceder a los mercados de deuda poco tiempo después.
Además, como hemos visto antes, nuestros principales acreedores son bancos y fondos de pensiones españoles, que colapsarían inmediatamente. Por eso es más sencillo declarse en default cuando la mayoría de tus acreedores son extranjeros.


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martes, 7 de agosto de 2012

“Me enteré de mi despido en el cajero”


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/06/madrid/1344287837_456900.html                                
“Llegué a las diez de la noche a la estación de Chamartín después de una semana de vacaciones. Me acerqué al cajero automático a sacar dinero para coger un taxi. De repente vi que tenía 12.000 euros en mi cuenta. Pensé que el cajero se había vuelto loco porque solamente tenía 2.000 euros de ahorro. Al día siguiente volví a meterme en mi cuenta y vi que tenía un ingreso de 10.000 euros. En el concepto se podía leer: Indemnización por despido. Así me ha echado a la calle laUniversidad Rey Juan Carlos”. El relato corresponde a una profesora de Estadística de esta universidad pública de Madrid, que recibió el finiquito el jueves pasado. El burofax en el que le notificaban la carta de despido no llegó hasta el día siguiente.
No tuvo tiempo para reclamar. La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) —con 1.653 docentes— cerró por vacaciones justamente el viernes al mediodía hasta el próximo 20 de agosto. Tampoco ha podido informarse F. G., profesor contratado desde 2003. “Para acceder a esta categoría es necesario pasar un proceso de acreditación por parte de una agencia nacional o autonómica, independiente de la universidad. Por ejemplo, yo estoy acreditado por la agencia nacional Aneca, que verifica que tenemos la experiencia docente e investigadora necesaria”.
Como ellos, otros nueve docentes, también contratados doctores (es decir, personal no funcionario pero indefinido), fueron despedidos la semana pasada, en plenas vacaciones, sin previo aviso. La URJC no precisó a este diario si hay o habrá más. “Primero te mandan el dinero y luego te dicen que es porque te despiden”, se queja Clara Simón, profesora doctora de Estadística, que también se enteró a través de la inesperada transferencia bancaria. El centro asegura que ha cumplido con la normativa laboral al comunicar los despidos.
Otros 200 contratos
no fueron renovados
debido a los recortes
de la Comunidad
La Rey Juan Carlos justifica en la carta de despido de 13 páginas que debe ajustarse al último recorte impuesto por la Comunidad de Madrid en la ley 4/2012, que consagra untijeratazo de 175 millones en las seis universidades públicas de la región. En el caso de la URJC, supone recortar entre 15 y 16, según el escrito. Otro de los argumentos que esgrime es la carga lectiva en los departamentos afectados, según el centro, escasa, por debajo de la media. En el caso de Estadística, los docentes afirman que el centro lleva dos años quitándoles asignaturas y que ellos no deberían pagar por la “mala organización”.
Extracto bancario en el que aparece el finiquito y el día en que se hizo la transferencia.
Los once afectados trabajaban en los departamentos de Estadística, el de Computación y el de Tecnología Electrónica. Un director de uno de los departamentos afectados, que pide anonimato, está muy descontento con la manera de proceder del rectorado. Asegura que se enteró de los despidos de su personal a través de un email que recibió el viernes pasado, el mismo día que se recibieron los burofaxes. “Han despedido a personal contratado fijo sin que haya sido aprobado por el Consejo de Gobierno, que representa a toda la universidad”, se queja. El último consejo se celebró el pasado 22 de junio. En ningún punto del orden del día se menciona la difícil situación económica que sufre esta universidad.
El despido de personal con contrato indefinido es inaudito en las universidades madrileñas, según Marcelino Prado, de UGT. De hecho, a este representante sindical no le consta que ninguna otra haya tenido que recurrir aún a despidos de docentes para ajustarse al recorte. La URJC empezó a echar a profesores en julio, al no renovar a unos 200 asociados, un tipo de contrato que se firma cada curso.
Ante la falta de información, unos 250 profesores se reunieron el pasado 13 de julio con el vicerrector de Ordenación Académica, Fernando Suárez. Ángel, uno de docentes en la calle,recuerda que el vicerrector les aseguró en varias ocasiones que los despidos afectarían solo a los contratos temporales y no a los fijos. “Suárez se comprometió y los fijos nos fuimos más tranquilos a casa”, explicaba ayer. Apenas 20 días después llegaron las cartas de despido. Este ingeniero de minas, de 46 años, llevaba ocho años trabajando en la URJC y tenía varios proyectos de investigación firmados con la universidad. No sabe qué va a pasar con ellos ni con los investigadores que estaban a su cargo. “Tampoco me atrevo a contárselo a mi chica, que está embarazada”, dice.
El departamento más afectado ha sido el de Estadística, donde trabajaban siete de los once docentes que se han ido a la calle. De sus 13 profesores, solo se quedan los que tienen plaza por oposición. Varios de ellos relacionan el hecho de que muchos despidos se concentren en Estadística con el enfrentamiento que mantiene el rector, Pedro González-Trevijano, con uno de los catedráticos de Estadística, David Ríos. Ríos, que se presentó a las últimas elecciones, recurrió la candidatura de González-Trevijano al considerar “fraude de ley” que concurriera por tercera vez. El Tribunal Superior de Justicia le dio la razón, pero Trevijano acudió al Constitucional, que mantiene la decisión en suspenso.


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sábado, 4 de agosto de 2012

Contra los centros comerciales


http://www.yorokobu.es/la-yihad-contra-los-centros-comerciales-de-a-coruna/




Iván Louzán es un coruñés hastiado. Cansado de ver cómo las calles de alrededor de su casa se están vaciando de comercios locales. De la progresiva desaparición de las tiendas de toda la vida que ayudan a mantener el tejido social de su ciudad. En su lugar quedan escaparates vacíos que acumulan suciedad. Tiendas cerradas a cal y canto cubiertas de graffiti. Decadencia que a su vez produce tristeza y que Louzán ha decidido retratar con su cámara.

El comercio se ha desplazado a otro lugar. A la decena de centros comerciales que rodean La Coruña controladas por multinacionales y promotoras inmobiliarias. “El número más alto de España en relación al número de habitantes”, explica este profesional del diseño gráfico. Clones que prefieren olvidarse de las particularidades de Galicia y optar por “el progreso y la modernidad”.

La mayor parte de estas fotos están realizadas a 600 metros a la redonda de su domicilio. Yihad Comercial es el nombre del proyecto. Una batalla que ha decidido librar con su cámara para hacer reflexionar sobre un modelo que, en su opinión, está dejando a la ciudad sin alma.



“Incluso Inditex, la compañía más importante de la zona, ha cerrado algunas tiendas en el centro para irse a los centros comerciales”, argumenta.

Esta situación, “en la que llegan turistas en crucero al puerto de A Coruña y se encuentran un escenario triste y desangelado”, es resultado según Louzán, de una fórmula promovida por los políticos de la zona. Durante el mandato de Javier Losada (PSOE) en la alcaldía se abrieron 4 nuevos centros comerciales. Entre ellos, Marineda City, el centro comercial más grande de España, inaugurado en 2011. “En ningún momento se ha buscado el equilibrio entre las dos partes”.

Previsiblemente, la crisis ha desinflado este boom pero “el daño ya está hecho”. Algunos tienen plantas enteras vacías. “Otros que en su día quería tener más caché no dejaron que Mercadona abriera un supermercado. Querían un Supercor. Al poco tiempo cerró y ahora hay un Mercadona en su lugar”. El centro, mientras tanto, sigue vaciándose de propuestas locales.

Aunque crece la conciencia sobre este problema en la ciudad, Louzán piensa que queda mucho por hacer. “En mi ámbito personal tengo una parte importante de amigos que no pisan los centros comerciales. Pero no creo que seamos la media. Es un problema más de modas. La gente tiende a lo nuevo. Lo ven por la tele y en las vallas publicitarias”.



El coruñés es consciente también de que no solo se puede echar la culpa a los centros comerciales. “El pequeño comercio, aunque no todos, se ha quedado también un poco obsoleto en sus tácticas comerciales. Un claro ejemplo de ello es lo que están tardando en unirse a las redes sociales o la venta online. Tienen que hacer un esfuerzo para adaptarse a las nuevas tecnologías”.

Pero el fondo es mucho más profundo y se escapa de las manos de los pequeños emprendedores. “Ha habido unas políticas erróneas basadas en las grandes marcas internacionales, a la vez que no se promovían marcas locales. Un aislamiento desde instituciones hacia los autónomos para centrarse en las grandes cadenas y lobbies”.

“Mientras que las políticas ponían trabas para mantener y abrir pequeños negocios, se estimulaba la presencia de grandes cadenas en la ciudad, porque, al fin y al cabo, ‘las apariencias son lo que de verdad importa’”.

La utilización de la palabra Yihad tampoco esconde un sentimiento de venganza o violencia. La emplea Louzán en alusión a su origen espiritual. A una batalla de ideas y conciencia para recuperar el centro de A Coruña.

“Tiene doble significado. La sociedad occidental suele asociar esta palabra a la Guerra Santa mientras que en el islamismo, de donde proviene, significa la lucha espiritual interior que tienen las personas. Estamos en una guerra, una guerra santa por nuestra propia ciudad, una guerra que nos atañe a todos, una guerra por hacer revivir al pequeño comercio por encima de las grandes superficies comerciales que nos están imponiendo y que solo perjudican el desarrollo de la ciudad. Pero esta guerra solo acabará cuando finalicemos nuestra propia lucha espiritual y nos concienciemos de los problemas que nuestras actitudes comerciales nos están creando”.


“Un día fui una carnicería de barrio, hoy una nube de polvo y una planta seca” 


“Un señor vuelve con las bolsas de la compra de una gran superficie. Mientras, la fachada de un abandonado local desluce completamente la calle”


“Coida do futuro da túa cidade, compra nos comercios de sempre”… Menos mal que nos lo han avisado, pero veo que los políticos del poder no han hecho mucho para apoyarlos a ellos, pero sí a las grandes superficies”


“¿Quién no se acuerda de Barros? Fue poco a poco a la decadencia, y éste es el estado de uno de sus locales. Hoy, invadido de carteles políticos pidiéndonos el voto”


“Aquí venían los jóvenes a tomar la ‘última’ antes de volver a casa de fiesta. Un día, el ayuntamiento decidió que los jóvenes no podían ir a este local y les cerraron la puerta”


“Liquidación, Se alquila’, rezan los carteles mientras una fregona aún en su cubo adorna el local ahora abandonado”


“Esto antes era un escaparate. Hoy es una nube de manchas que poco a poco va deteriorando el escaparate”


“La librería La nueva, evidentemente, debería llamarse ahora la vieja y abandonada”



“Los carteles de conciertos y actuaciones montan guardia esperando a asaltar el rótulo de una antigua tienda”


“Otro que abandona la calle San Andrés, donde ya lo raro es encontrar un negocio abierto”


“Cables viejos, cajas telefónicas abiertas, mientras otra ‘poesía’ cubre ahora la fachada de vieja librería”


“La suciedad rellena los cristales de los locales abandonados, haciendo que las fotos tengan un ambiente misterioso”


“Calles vacías, verjas bajadas… La tónica de la zona centro de la ciudad. Encontramos, en medio de todo este abandono, a alguno de los pequeños supervivientes” 


“Ya no se sabe que fue el Mono en el pasado, ¿quizás un bar, una tienda? Solo los ancianos lo recordarán. Hoy es un conglomerado de tapias de madera”


“En el Chapa podías comer unos deliciosos crepes hasta hace relativamente poco tiempo. Hoy en día el musgo rodea su rótulo y el interior es una planta medio deruida abandonada por todos”



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jueves, 2 de agosto de 2012

Coco y las diferencias

 

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El trabajo estacional sostiene las cifras del paro



El número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo Inem) se situó al finalizar julio en 4.587.455 personas, tras bajar en el mes en 27.814 desempleados, con un descenso porcentual del 0,60% respecto a junio, informó este jueves el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

La caída del paro en el mes de julio, beneficiado por la temporada turística, es menos pronunciada que la registrada hace un año, cuando el paro bajó ese mismo mes en 42.059 personas. A pesar de ello, se trata del cuarto descenso consecutivo tras el de junio, mes en el que la caída del desempleo fue la más elevada de toda la serie histórica, iniciada en 1996, al bajar en 98.853 personas.

En los últimos doce meses, el paro se ha incrementado en 507.713 personas, con un aumento porcentual de 12,44%. La secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, ha subrayado que los datos del paro registrado suponen el cuarto descenso consecutivo desde julio de 2011 y, "siendo positivos, resultan coherentes con la situación económica del país y el momento del año en que se producen". "De hecho, el descenso en el número de desempleados ha sido mayor que en julio de 2009, año en el que nuestro país también se encontraba en recesión", ha explicado.



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