jueves, 17 de enero de 2013

¿Por qué no hay una rebelión social en España?




http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162334&titular=%BFpor-qu%E9-no-hay-una-rebeli%F3n-social-en-espa%F1a?-

La situación es catastrófica, pero nada parece indicar que no estemos dispuestos a seguir soportándola

Como si se tratara de un impetuoso tsunami, el pesimismo está arrasando a toda la sociedad española. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de diciembre, el 60% de las personas consultadas asume que la crisis tiene aún mucho trecho por delante. Pero eso, sin embargo no es lo peor. Los ciudadanos consultados llegan aún más lejos. La mayoría de ellos tienen la convicción de que en el curso del próximo lustro se producirá en España una auténtica catástrofe.

La percepción de la ciudadanía consultada por el CIS es muy clara: aumentarán las dificultades para poseer una vivienda, se acrecentaran las diferencias sociales, se incrementará el número de personas sin hogar… Una gran mayoría, tiene la convicción de que la calidad de la asistencia sanitaria caerá en picado y los servicios básicos de lo que hasta ahora han denominado "Estado del bienestar" se esfumarán.

El 60,9% de los encuestados que se encuentran en situación de desempleo consideran que no tienen ninguna posibilidad de encontrar un trabajo a lo largo del año 2013. Sólo un 30% de los desempleados preguntados auguraron que podrían reincorporase al mercado laboral en el curso de los próximos 12 meses.

Pero el pesimismo social no sólo cunde en las filas de quienes no reciben un ingreso mensual a cambio de su trabajo. El 16,9% de aquellos que siguen trabajando apuntan como algo "probable" que en el curso del 2013 puedan perder su empleo. El 5% lo considera "muy probable".

Como réplica, el 13,3% de los españoles tiene esperanzas en que la situación mejorará, frente a un 50% que estima que el próximo año nos encontraremos aún peor. En relación a cómo nos encontrábamos hace un año, el 72,6 opina que la situación económica ha empeorado.

¿Por qué no se produce, entonces, una rebelión social?

Al analizar estas cifras, diríase que una buena parte de los habitantes del Estado español han asumido con resignación la situación existente. Lo cual proporciona un diagnóstico realmente alarmante, pues nos sitúa ante una perspectiva en la que los actores sociales no articulan voluntad alguna de cambiar la realidad que los machaca. Tal actitud ha sido históricamente característica de aquellas sociedades que, sufriendo enormes presiones provenientes del poder y de las clases sociales hegemónicas, dan salida a ese sufrimiento a través de explosiones sociales espontáneas, que frecuentemente concluyen sin mayores consecuencias.

El estado de ánimo que hoy domina al conjunto de la sociedad española es la expresión de un largo vacío político y organizativo que se ha prolongado durante los últimos treinta y cinco años. A lo largo de más de tres decenios esta sociedad, y particularmente sus generaciones más jóvenes, no han encontrado referentes políticos ni sociales que los ayuden a interpretar ni la realidad social que están viviendo, ni los precedentes históricos que los han conducido hasta la situación actual. Ya son dos generaciones las que afrontan inermes, sin instrumentos de análisis, sin herramientas para la acción, una crisis sin precedentes en la historia del Estado español. Y aunque ahora con cierta lentitud, miles de jóvenes empiezan a romper con la atonía política precedente, a cuestionar al sistema político y económico resultante del llamado "consenso de la Transición", el conjunto de la ciudadanía, incluida la clase trabajadora, continúa refugiándose en el fatalismo de la resignación como única alternativa a sus males presentes. No atisban, en suma, ningún horizonte de cambio, ninguna perspectiva movilizadora que abra la esperanza de una sociedad nueva.

Los asalariados no se aperciben, tampoco, de su poder como clase, de su capacidad para ser sujeto determinante de los cambios que reclama dramáticamente el momento presente. No es esta una situación nueva, sino una sensación de incapacidad inducida tan vieja como la historia. Gracias a ella las clases sociales menos numerosas han podido ejercer durante siglos su dominio omnipotente sobre las clases mayoritarias.

Tampoco es la consecuencia de una especial idiosincrasia de las actuales generaciones, como pretenden argumentar algunos. Quienes alcanzaron su uso de razón después de desaparecido el dictador, no solo heredaron la desmemoria programada sobre las luchas y horrores del pasado, sino que también se les impuso cuál debía ser el régimen político del futuro. Todo ello formó parte del paquete de compromisos contraído entre las cúpulas de los partidos de izquierda y los representantes del heredero del Dictador y de su dictadura, el rey Juan Carlos I. Reprocharles, pues, a los más jóvenes su actual desorientación política es, además de una injusticia histórica, una incalificable expresión de cinismo.

La razón de las presentes debilidades es preciso encontrarlas -además de en otros factores que no vienen ahora al caso- en la traición de los sindicatos y organizaciones políticas que tenían como cometido el cuestionamiento permanente de un sistema caduco cuyo destino ha debido ser siempre su destrucción. Lejos de ello, quiénes ostentaban formalmente la representación de las clases trabajadoras se integraron progresivamente en él, legitimando de esa forma su existencia. ¿Cómo se va esperar hoy que los asalariados tengan una percepción clara sobre quiénes son sus enemigos de clase? ¿Con qué derecho se va a exigir que amplios sectores sociales comprendan que el sistema político y económico vigente no es más que una continuidad del que lo precedió? Recuperar el nexo con el pasado que quebró la Guerra Civil y los casi cuarenta años de dictadura que le siguieron es un camino que está todavía por recorrer.

En la historia, como en la vida personal, las renuncias de ayer terminan, tarde o temprano, pasando inexorablemente la factura. Y esa es la que hoy todos estamos pagando.


Canarias Semanal


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miércoles, 16 de enero de 2013

Esperanza, ¿qué hay de lo mío?




http://www.eldiario.es/zonacritica/esperanza_aguirre_cazatalentos_puerta_giratoria_6_90350977.html

Por si alguien dudaba de la capacidad de Esperanza Aguirre como “cazatalentos”, ella misma defendió su currículum ayer en su twitter: “En estos días me incorporo a Seeliger y Conde, firma cuyo objetivo es buscar el mejor talento para favorecer a las empresas españolas.” Otra cosa no, pero favorecer a las empresas siempre se le ha dado muy bien a la ex presidenta madrileña. Que se lo pregunten a las empresas sanitarias, a las propietarias de colegios privados, a las constructoras, a las inmobiliarias, a las productoras televisivas, a los megacasinos, o a las muchas concesionarias de todo tipo que han hecho fortuna bajo el paraguas de la muy liberal Aguirre.

No sé si las empresas que usan los servicios de Seeliger y Conde (entre ellas muchas de las principales del Ibex 35) confiarán mucho en la capacidad de Aguirre para buscar talentos directivos. Los que sí estarán hoy más aliviados son los futuros cesantes de la política que aspiren a seguir los pasos de los Güemes, Rato y compañía.
Imagino que para un ex consejero, un ex director general o un ex diputado siempre es un poco violento llamar directamente a la empresa que favoreciste para que te busque un puestecito una vez se acaba tu paso por la política. Con Aguirre recogiendo currículum, todo será más fácil.
Me pregunto, por ejemplo, qué fue de sus colaboradores más cercanos en sus años de presidenta madrileña. Echo un vistazo a la lista de sus gobiernos y veo el destino que han seguido sus consejeros. De la veintena que estuvieron a sus órdenes, unos pocos siguen con Ignacio González. Del resto, solo dos han encontrado sitio en la empresa privada, y los dos muy controvertidos: Güemes y Lamela, ex consejeros privatizadores de Sanidad, que hoy trabajan en empresas del ramo.
Todos los demás ex de Aguirre no se pueden quejar, todos han caído de pie y sin tener que soportar una engorrosa entrevista de trabajo: a todos les hicieron sitio en instituciones, administración y listas del partido: altos cargos con Rajoy, instituciones regionales de dudosa utilidad pero generosas en retribución, escaños calentitos en el Congreso o la Asamblea madrileña, o directamente a esos cementerios de elefantes que son el Senado y el Parlamento Europeo. La mayoría, como la propia Aguirre, apenas ha conocido en su vida otro pagador que el Estado, que ya sabemos cómo son estos liberales de boquilla. De modo que el día que pierdan el sillón definitivamente, necesitarán un empujoncito para entrar en la empresa privada.
La puerta giratoria en España siempre ha funcionado muy bien, pero en los próximos tiempos, con las perspectivas electorales tan negras que se está labrando el PP en toda España, puede acabar atascándose por la cantidad de ex altos cargos que pretendan circular por ella.
Si por las manos de Aguirre acaba pasando la contratación de directivos para grandes empresas, sospecho que la clásica pregunta de “¿Qué hay de lo mío?”, esa que los amigos lanzaban al que conseguía un cargo público, puede cambiar de dirección cuando muchos pierdan ese lugar calentito que hoy tienen asegurado en la administración o en el partido, y salgan al frío exterior. Si Aguirre sufría el silencio telefónico ese que dicen los ex gobernantes, pronto se le va a calentar la oreja de tantos que pueden llamarla con la pregunta: ¿qué hay de lo mío?

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martes, 15 de enero de 2013

Esto es kafkiano y hay gente que le gusta




http://www.ramonlobo.com/2013/01/14/esto-es-una-pesadilla-y-hay-gente-que-le-gusta/

Me siento zarandeado, estafado, por este país que es mío. No es nada general -promesas incumplidas, zapajoys en la sopa, corrupciones varias -, es algo particular, poca cosa.
Como algunos saben la empresa para la que trabajé 20 años me despidió el 12 de noviembre de 2012 ante un notario-Up in the Air, todo muy moderno y aséptico. El 20 del mismo mes, un 20-N (manda huevos), me di de alta en el INEM y a primeros de diciembre entregué los papeles para capitalizar.
Mi plan era sencillo: destinar el paro a las cuotas de la Seguridad Social, darme de alta ante Hacienda y hacerme autónomo. Una buena solución: uno menos en la estadística que le quita el sueño al Rey, algunos ingresos y pago de impuestos al Estado.
Primer problema. Si pones una demanda contra tu despido no puedes capitalizar. Ejercer un derecho legal impide en España ejercer otro derecho. La tesis oficial es que si el periódico me readmitiera como consecuencia de la demanda sería un lío. El mismo argumento me debería impedir cobrar el paro, algo que no sucede: está contemplado que si se produjera la readmisión tendré que devolver lo cobrado al INEM. ¿No podría devolver también la capitalización? La funcionaria del INEM se puso creativa: “Imposible; es algo que afecta a dos administraciones diferentes y no se puede solucionar de la misma manera”. ¿Dos administraciones del mismo país?, pregunto intrigado. Nueva respuesta poética: “No siempre se pueden disfrutar dos derechos”. Es decir, que según esta distinguida funcionaria del INEM tendríamos que elegir entre escuela pública y sanidad pública. ¿Es esta una política del PP? ¿Un derecho por cabeza y de uno en uno?
Segundo problema. Si me doy de alta como autónomo, pospongo el paro (se puede hasta 24 meses) y me pongo a trabajar (eufemismo de colaborar) hasta que se resuelva la demanda también la cago, con perdón; no podré capitalizar y menos para la misma actividad. Si me doy hoy de alta como periodista no podré capitalizar después como periodista. La burocracia española entiende que si sigues trabajando en lo mismo eres un defraudador potencial. (En este momento pienso en Camps, Fabra, Gürtel…).
Tercer problema. Mi antiguo empleador, que dispone de una ley laboral muy favorable para despedirme, como ha hecho, sin demasiados argumentos objetivos, tiene otra arma para rematarme: una ley de 2002 y varias normas internas del INEM que me impiden trabajar hasta que se resuelva la demanda. Esta presión favorece a la empresa, que me fuerza a pactar. Y la CEOE quiere más (ahora pienso en Marsans y en los estafadores (presuntos) de altos vueltos).
Cuarto problema. Si consigues algún ingreso en este periodo de paro forzoso, de limbo, una charla por ejemplo, tienes un nuevo quebradero. Di una charla doble en CaixaForum de Tarragona en octubre, semanas antes de quedarme sin trabajo, con tan mala suerte de cobrarla el 20 de noviembre, el día en que me di de alta. La declaré ante el INEM antes de que dos abogados amigos y altas fuentes del propio INEM me dijeran que no era necesario, que las charlas estaban exentas siempre y cuando fueran esporádicas.
Quinto problema. Los abogados y las altas fuentes no estaban en lo cierto o la maquinaria va por libre. El INEM me acaba de descontar nueve días por esas charlas, pero aún no me lo ha comunicado porque el correo de los asuntos públicos lo lleva una empresa privada (Ahora pienso en la Sanidad, en Espe, en su sucesor a dedo, en EuroVegas).
Este mes he dejado de cobrar 400 euros. En esos nueve días de paro aplazado nadie paga la Seguridad Social por mi lo que puede afectar a mi futura pensión. En el INEM me dicen que lo pague CaixaForum o que lo pague yo. He ido a la Tesorería de la SS para informarme de cómo debo abonar esos nueve días. Respuesta: no es posible, hay que pagar el mes completo y como soy mayor de 55 años debo tener cuidado: la cantidad con lo que pague ese mes no la podré incrementar cuando pueda darme por fin de alta como autónomo.
Es decir, si quiero pagar el máximo, más de 800 euros, debo pagar esa cantidad para cubrir los nueve días aplazados o perder un mes de vida laboral. Desde luego sale a cuenta ser honesto: una doble charla de unos 1.000 euros me va a costar 400 + 800 y pico = a más de 1.200. ¡Un negocio! ¡Un emprendedor! ¿Es así como el PP pretende reducir el paro?
Le he dicho a la funcionaria del INEM con la que he hablado hoy por teléfono que este país es un desastre, que todo está organizado para que lo fácil sea defraudar y lo complicado cumplir la ley. La mujer me ha contestado que a ella le gusta mucho España, que es un gran país que está pasando algunas dificultades. Le he dicho que lo disfrute porque yo me largo a Finlandia o más lejos.
Me dan ganas de cerrar la ventanilla y dedicarme a vegetar, como Mariano. No todos tenemos la suerte de ser Carromero.
¡Taxiiiii! ¡A Barajas, por favor!


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lunes, 14 de enero de 2013

La Seguridad Social reclama a Arturo Fernández 400.000 euros


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/13/madrid/1358105116_648997.html


Los empresarios Gerardo Díaz Ferrán y Arturo Fernández. / BERNARDO PÉREZ

La Tesorería General de la Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Empleo, presentó el pasado 14 de diciembre en la Asamblea de Madrid un embargo de facturación por 418.566,82 euros contra el Grupo Cantoblanco Colectividades, empresa perteneciente al presidente de la patronal madrileña y vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, según consta en el registro del hemiciclo.

La diligencia de embargo preventivo se debe, de acuerdo con el expediente administrativo instruido, por “las deudas líquidas y exigibles contraídas frente a la Seguridad Social” y que se remontan al mes de marzo de 2012, con una deuda de 78.610,75 (59.553,60 euros más un recargo de 11.910,72 y unas costas de 7.146,43). La Tesorería General de la Seguridad Social también reclama 57.466,28 euros en el mes de abril, 58.920,30 en mayo, 58.010,83 en junio, 58.052,93 en julio, 53.265,16 en agosto y 54.240,57 euros en septiembre, el último mes —en total son siete— al que hay referencia. De los más de 418.000 euros que se reclaman en el Parlamento madrileño, 63.419,22 corresponden a recargos y 38.051,53 a costas.

“El Grupo Arturo tiene 15 sociedades, 120 establecimientos y 3.000 empleados y de vez en cuando, como no se pueden pagar los seguros sociales con semejante crisis, se pide un aplazamiento. Es una costumbre normal a la que recurren en ocasiones los empresarios. Así lo hemos hecho y nos lo han concedido y lo devolveremos con un 20% de recargo”, se justifica Fernández, que recalca que ha pagado la cuota obrera y que el pago de la cantidad pendiente está garantizado por sus clientes y el Grupo Arturo. “Para garantizar mi pago aplazado lo han remitido a la Asamblea de Madrid”, añade, tratando de restarle trascendencia.

A través de la Dirección Provincial de Madrid, la Tesorería General de la Seguridad Social reclama que “se debe practicar la medida cautelar consistente en un embargo preventivo sobre los bienes relacionados ante la existencia de indicios racionales de que el cobro de la deuda puede verse frustrado o gravemente dificultado”. El documento así lo plantea según establece el artículo 33 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por R. D. Legislativo 1/1994, de 20 de junio, y el artículo 54 del Reglamento General de Recaudación de la Seguridad Social, aprobado por R. D. 1415/2004, de 11 de junio (BOE de 25 de junio).

De esta manera, el documento, sellado por la Unidad de Recaudación Ejecutiva de Madrid, declara embargada “toda la facturación que ahora, en el futuro y mientras no se levante el presente embargo, se deba abonar a la empresa deudora hasta el límite de la deuda pendiente”. Las cantidades retenidas se deberán ingresar en una cuenta del banco BBVA “indicando nombre y NIF de la empresa deudora; bienes que quedan afectos cautelarmente a la responsabilidad del deudor en el expediente citado por el importe total reseñado”.

Fernández preside la CEIM, Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, desde 2007. Su antecesor en el cargo durante cinco años fue Gerardo Díaz Ferrán, detenido el pasado diciembre por alzamiento de bienes y blanqueo de dinero. Además, Fernández fue nombrado hace dos años vicepresidente de la CEOE, mientras Joan Rossell era elegido patrón de patronos sustituyendo precisamente a Díaz Ferrán. Fernández, conocido en los círculos de poder de la región como “el noveno consejero” por su relación con el Ejecutivo autonómico, lleva, entre otras, las cafeterías de la Asamblea de Madrid, del Congreso de los Diputados y del Senado. También de UGT Madrid, pese a la contradicción que supone que el jefe de la patronal lleve la cafetería del sindicato, como reconocen en la central.

La partida que la Asamblea de Madrid destina en los presupuestos de 2013 a la cafetería del complejo es de 364.630 euros (178.241 de aportación fija y 186.389 de aportación variable). La cantidad destinada en el ejercicio anterior fue menor, de 358.000 euros, de los que 175.000 correspondían a la aportación fija y 183.000 a la variable. La subvención con la que cuenta permite que el menú de la Asamblea sea de 3,55 euros en la cafetería y de 5,95 en el comedor que se encuentra a unos metros. Está disponible para el personal que trabaja en el hemiciclo, los periodistas que cubren el hemiciclo, los invitados y los 129 diputados regionales.


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domingo, 13 de enero de 2013

El gran éxito de la reforma laboral: 100 ERES diarios




http://blogs.publico.es/aqui-no-se-fia/2013/01/11/el-gran-exito-de-la-reforma-laboral-100-ere-diarios/

Los últimos datos facilitados por el propio Gobierno corroboran los catastróficos efectos que la reforma laboral vigente desde el 12 de febrero de 2012 está teniendo sobre el empleo. Después de tres bajadas consecutivas, que los apologistas de la reforma interpretaron a su conveniencia, el número de despidos colectivos volvió a crecer en octubre. Sólo ese mes, se comunicaron a la autoridad laboral 3.077 expedientes de regulación de empleo (ERE), a razón de cien diarios, con un aumento del 56% respecto a la cifra de septiembre.
Los datos acumulados son aún más aterradores: hasta octubre, 27.055 empresas se habían acogido a ese procedimiento para aligerar sus plantillas, frente a las 15.870 de los diez primeros meses de 2011. Una subida tan espectacular (el 70%) sin duda tiene que ver con el creciente deterioro de la situación económica, pero también con las notables facilidades para el despido que la reforma laboral introdujo. Desde febrero, los ERE no requieren ya autorización administrativa previa, lo que en la práctica da carta blanca a los empresarios para despedir con la indemnización mínima de 20 días por año.
No sólo el número de expedientes aumentó hasta octubre, sino también el de trabajadores afectados, que fue de 374.773, un 53% más que en el mismo periodo de 2011. Eso y la desaparición de unos 200.000 empleos públicos explican la pésima evolución del empleo en España durante los doce meses transcurridos desde el regreso del PP al poder. Según la última EPA, bajo el mandato de Rajoy, pese a los costosos sacrificios exigidos a los ciudadanos, medio millón de personas han ido a engrosar las listas del paro.
El presidente del Gobierno dijo no hace mucho que se siente satisfecho con los resultados de su reforma porque ha disminuido la destrucción definitiva de puestos de trabajo, al acogerse muchas empresas a las suspensiones temporales de empleo. Eso, sin embargo, no responde a la realidad: entre enero y octubre hubo más  trabajadores afectados por ERES temporales, sí; pero también más despedidos; en concreto, un 20,5%%, que no es moco de pavo.
En consecuencia y como era previsible, la reforma, al menos hasta el día de hoy, no ha servido para animar la creación de empleo, sino todo lo contrario. Está siendo masivamente utilizada por los empresarios para continuar, a menor coste, el ajuste laboral que empezó con el estallido de la crisis y que ha puesto a España en el umbral de los seis millones de parados. Un acierto más que los trabajadores tenemos que agradecerle a Rajoy.

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sábado, 12 de enero de 2013

Manzanas, robots y plutócratas




http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/roberts.pdf

Se ha abierto un debate entre los economistas sobre el futuro a largo plazo del capitalismo en EEUU: ¿Tiene algún futuro el sector manufacturero en EEUU? O ¿el capitalismo de EEUU simplemente dejará de ser una economía capitalista dinámica y productiva y se transformará en una economía rentista basada en las finanzas, los seguros y los bienes raíces? Porque, de hecho, sobrevive gracias a reducir la participación del trabajo en la creación de valor, tanto en casa como en sus inversiones en el extranjero.

En cierto modo, es refrescante que los economistas convencionales finalmente tengan en cuenta algunas de las contradicciones subyacentes a la acumulación capitalista, en lugar de asumir que el modo de producción capitalista va bien y los únicos problemas que tiene se encuentran en el sector financiero (bancos y crédito) o en el de las políticas monetaria y fiscal. El gurú keynesiano Paul Krugman, ha comenzado a "comprenderlo". En una reciente nota en su blog, citó los últimos datos de la Oficina de Análisis Económico de EEUU sobre la participación del trabajo en el ingreso bruto del sector manufacturero en EEUU.


¡Wow! exclamó Krugman sorprendido por estas estadísticas que muestran como la proporción de estos ingresos que perciben los trabajadores se encuentra al nivel bajo de la posguerra. Y comenta: "la historia ha dado un giro de 180 grados, y si se quiere entender lo que está pasando con la distribución del ingreso en la economía del siglo 21, hay que dejar de hablar tanto competencia y empezar a hablar mucho más sobre los beneficios y quién es el dueño del capital. Mea culpa: yo mismo no lo he comprendido hasta hace poco. Pero es realmente crucial" (11 de diciembre).

Así que tenemos que empezar a hablar de los beneficios y quién es el dueño del capital. ¡Caramba! Esto huele a economía marxista. Y de hecho, en otra nota, Krugman reconoce justamente eso. "Creo que nuestros ojos no han querido ver la dimensión capital / trabajo de la desigualdad por varias razones. No parecía crucial en la década de 1990, y poca gente (yo incluido) la ha analizado y se ha dado cuenta de que las cosas han cambiado. Suena a viejo marxismo -lo que no debería ser razón para ignorar los hechos, pero lo es con demasiada frecuencia. Y tiene consecuencias muy desagradables". Y que lo diga.

Krugman se pregunta si estamos volviendo a un discurso marxista. "¿Estamos de verdad volviendo a hablar de capital versus trabajo? ¿No es eso anticuado, una argumentación casi marxista, obsoleta en nuestra moderna economía de la información? Bueno, eso es lo que mucha gente cree, porque las discusiones de anteriores generaciones sobre desigualdad se han centrado abrumadoramente no el capital versus trabajo, sino en cuestiones de distribución entre los trabajadores, ya sea en la brecha entre trabajadores más y menos educados o en los disparatados ingresos crecientes de un puñado de superestrellas de las finanzas y en otros campos. Pero quizás sea ya el pasado. La brecha salarial entre los trabajadores con o sin educación universitaria, que creció mucho en la década de 1980 y principios de 1990, no ha cambiado mucho desde entonces. De hecho, los graduados universitarios más recientes tenían sus ingresos estancados, incluso antes de la crisis financiera. Cada vez más, los beneficios han crecido a expensas de los trabajadores en general, incluyendo aquellos trabajadores con la capacitación que se suponía implicaba el éxito en la economía actual".


(Cambios en los salarios de los trabajadores masculinos a tiempo completo en EEUU 1963-2008. Los salarios han crecido más en el caso de los más cualificados y menos en aquellos con menor formación)


La economía dominante convencional defendía que las desigualdades son el resultado de diferentes cualificaciones en la fuerza de trabajo y que la participación de la fuerza de trabajo depende de la carrera entre los trabajadores que mejoran su cualificación y educación y la introducción de máquinas para reemplazar esas mismas habilidades. En la mayor parte del Siglo XIX, alrededor del 25% de toda la mano de obra agrícola trillaba el grano. Ese trabajo fue automatizado en 1860. El Siglo XX se caracterizó por una aceleración de la mecanización no sólo de la agricultura, sino también del trabajo en las fábricas. Haciéndose eco de la primera ganadora del Premio Nobel de Economía, Jan Tinbergen, los economistas de Harvard Claudia Goldin y Larry Katz lo describen como una "carrera entre la educación y la tecnología".

Pero Krugman reconoce ahora que las desigualdades sociales de ingresos y riqueza en EEUU y la proporción cada vez menor de ingresos que perciben los trabajadores en el sector capitalista no se deben al nivel de educación y capacidad de la fuerza de trabajo de EEUU, sino a factores más profundos. Cita dos posibles explicaciones: "Una es que la tecnología ha dado un giro que coloca en situación de desventaja a la fuerza de trabajo, y la otra es que estamos viendo los efectos de un fuerte aumento de poder de monopolio. Se pueden pensar estas dos historias poniendo el acento en los robots o en los plutócratas".

Vamos a considerar si alguna de ellas explica lo qué Krugman considera que es el dramático cambio del panorama de la distribución social del ingreso y la riqueza en EEUU. La primera explicación parece defender que la tecnología moderna es "favorable al capital", es decir, pretende sustituir trabajo por máquinas en el tiempo. Una explicación que se ha convertido en una discusión general sobre la introducción de robots. Pero esta también es una visión económica marxista. Uno de los argumentos teóricos marxistas básicos es que la presión de la competencia para obtener beneficios y mantener la rentabilidad obliga a los productores capitalistas a encontrar nuevas tecnologías que permitan ahorrar costes generales de producción.

Es posible que nuevas economías capitalistas en expansión utilicen enormes cantidades de mano de obra barata para crear plusvalía en lugar de utilizar nueva tecnología (o, idealmente, una combinación de ambas, como en China y Asia Oriental). Pero en economías más maduras (y envejecidas) la oferta de mano de obra barata se ha agotado y los capitalistas de “Occidente" sólo pueden competir en los mercados mundiales ya sea exportando su capital hacia las economías emergentes (el imperialismo o la globalización) o buscando nuevas tecnologías que aumenten la productividad del trabajo de manera exponencial.

La "globalización" es la historia de la “solución” a la caída de la rentabilidad en las economías capitalistas de la época que va de finales de 1970 a principios de 2000. Sin embargo, una nueva caída de la rentabilidad a finales de 1990, las recesiones de 2001 y la Gran Recesión de 2008-9 han puesto en peligro esa solución. De hecho, ahora se argumenta que ya no es más barato construir fábricas y expandir el negocio en las economías emergentes porque los salarios allí están aumentando rápidamente. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, en su Informe Mundial sobre el Trabajo, los salarios ajustados a la inflación media en China se triplicaron durante la década de 2000 a 2010. Y en el conjunto de Asia, se han duplicado. En Europa Oriental y Asia Central, los salarios medios casi se triplicaron. Sin embargo, en el mundo desarrollado, los salarios apenas son más altos que en el 2000.

Lo que ha llevado a algunos a afirmar que después de 60 años de declive, las industrias manufactureras puede que empiecen a volver a las economías capitalistas avanzadas. Y que la rentabilidad volverá a crecer de nuevo en las economías capitalistas gracias a una nueva revolución industrial. El que Apple abra nuevas fábricas en EEUU en lugar de Asia está dando mucho que pensar. Apple dice que invertirá 100 millones de dólares en la producción de algunos de sus ordenadores Mac en Estados Unidos, además del trabajo de montaje que ya hace en Estados Unidos. En los últimos años, las compañías de diversas industrias, incluyendo la electrónica, dispositivos médicos y automotriz han anunciado que “recuperan” puestos de trabajo después de décadas de deslocalizarlos al extranjero. En octubre, Lenovo, el gigante de la informática con sede en China, informó que comenzaría a fabricar sus ordenadores de marca Think, incluyendo portátiles, de escritorio y algunas tabletas en EEUU.

En realidad es una falsa ilusión de los medios de comunicación de EEUU. General Electric ha contratado a trabajadores estadounidenses para fabricar calentadores de agua, refrigeradores, lavaplatos y lavadoras de alta eficiencia de carga superior, pero sigue creando también más puestos de trabajo en el extranjero. Los iPad y el iPhone de Apple, que equivalen a casi el 70% de sus ventas, se siguen fabricando en lugares de bajo coste como China, sobre todo a través de subcontratas con empresas externas como Foxconn. El sector manufacturero estadounidense ha crecido en los últimos dos años, pero el sector todavía tiene dos millones de puestos de trabajo menos que cuando comenzó la recesión en diciembre de 2007. El sector manufacturero mundial crece mucho más rápido, incluso en el caso de muchas empresas de propiedad estadounidense que se están expandiendo en su país. Los niveles salariales puede que hayan aumentado en las economías emergentes y se hayan estancado en las economías avanzadas, pero la brecha sigue siendo enorme. A partir de 2010 (el último año disponible), los costes salariales por hora en el sector industrial en EEUU fueron cuatro veces superiores a los de Taiwán y 20 veces mayores que en las Filipinas.

Y aunque algunas fábricas regresen a EEUU, no traerán con ellas puestos de trabajo: todo lo contrario. Un nuevo estudio realizado por McKinsey, la consultora de gestión, considera que el sector manufacturero ahora representa el 20% de la producción económica mundial y el 37% del crecimiento de la productividad global desde 1995. Pero debido a que la inversión en el sector manufacturero es "favorable al capital”, no crea puestos de trabajo y está diseñado para evitar el aumento de los salarios. De hecho, según McKinsey, el empleo industrial cayó un 24% en las economías avanzadas entre 1995 y 2005. En general, lo que ocurre a nivel mundial es el resultado del aumento de la fuerza de trabajo industrial en las economías emergentes y la caída de las economías avanzadas, como pone de manifiesto un gráfico elaborado por John Smith en su excelente estudio El imperialismo y la globalización de la producción.
(Crecimiento de la fuerza de trabajo, en azul economías desarrollados, en rojo emergentes)


En las economías avanzadas, el aumento de los beneficios sólo puede resultar de elevar la productividad del trabajo o de una reducción del coste de las materias primas (energía), en lugar de bajar o congelar los salarios utilizando mano de obra más barata. La revolución del petroleo y del gas bituminosos en América del Norte y partes de Europa puede (tal vez) ayudar a reducir los costes de energía durante la próxima década. Pero la reducción de los costes globales depende en gran medida de nuevas tecnologías.

Lo que me lleva al tema de los robots, que es presentado como el medio prioritario por el que deben optar las economías capitalistas avanzadas para competir en los mercados mundiales de manufacturas. Si los fabricantes utilizan cada vez más robots, pueden reducir los costes de una mano de obra cara y todo le ira bien al capitalismo.

En algunas industrias de alto perfil, la tecnología está desplazando a los trabajadores de todas, casi todas, las categorías. Por ejemplo, una de las razones por las que algunos fabricas de alta tecnología regresan a EEUU es que en estos días la pieza más valiosa de un ordenador, la placa base, es básicamente fabricada por robots, por lo que la barata mano de obra asiática ya no es razón para su producción en el extranjero. Los robots significan que los costes laborales ya no importan tanto y que los capitalistas pueden localizar la fabricación en los países avanzados con grandes mercados y mejor infraestructura. Incluso los bajos salarios percibidos por los trabajadores industriales en China no les han protegido de la competencia de la nueva maquinaria. Terry Gou, fundador de Foxconn, anunció este año un plan para comprar 1 millón de robots en los próximos tres años para reemplazar gran parte de su fuerza de trabajo. Los robots se harán cargo de los trabajos de rutina como pintura, soldadura y montaje básico.

La economía convencional se ha dado cuenta ahora que esto no es una buena noticia para el trabajo y sugiere que el "sesgo favorable al capital” de la tecnología podría explicar la caída de la participación del trabajo y las desigualdades crecientes. Como lo expresó Krugman: "El efecto de los avances tecnológicos en los salarios depende de la parcialidad del progreso, si favorece al capital, los trabajadores no participarán plenamente de las ganancias de productividad, y si es muy favorable al capital, su situación puede en realidad empeorar. Así que es un error suponer, como mucha gente de derechas parece hacer, que los beneficios de la tecnología siempre alcanzan a los trabajadores: no necesariamente. También es erróneo suponer, como hacen algunos (pero no todos) en la izquierda que el crecimiento rápido de la productividad necesariamente destruye puestos de trabajo o reduce salarios. Todo depende".

Sí, claro que sí: depende de la lucha de clases entre capital y trabajo por la apropiación del valor creado por la productividad del trabajo. Y es evidente que el trabajo ha ido perdiendo esa batalla, sobre todo en las últimas décadas, bajo la presión de las leyes antisindicales, el fin de la protección de los trabajadores y el empleo, la reducción de beneficios sociales, un creciente ejército de reserva de desempleados y subempleados y la globalización de la producción industrial.

De acuerdo con el informe de la OIT, en 16 economías desarrolladas, el trabajo tuvo una cuota del 75% de la renta nacional en la década de 1970, pero esta cifra se redujo a 65% en los años inmediatamente anteriores a la crisis económica. Creció en 2008 y 2009 - pero solo porque la renta nacional cayó en esos años - antes de reanudar su curso descendente. Incluso en China, donde los salarios se han triplicado en la última década, la participación de los trabajadores en la renta nacional se ha reducido.


(Tendencia al crecimiento de los salarios medios y productividad del trabajo en economías desarrolladas)



Pero esto no es nuevo en la teoría económica. Marx explicó en detalle en El Capital que esta es una de las principales características de la acumulación capitalista – el sesgo favorable al capital de la tecnología - algo continuamente ignorado por la economía convencional, al parecer hasta ahora. Marx lo explicó de manera diferente a la economía convencional. La inversión en el capitalismo tiene lugar únicamente por el beneficio, no para aumentar la producción o la productividad per se. Si no se puede incrementar el beneficio mediante más horas de trabajo (es decir, más trabajadores y más horas) o por la intensificación del esfuerzo (velocidad y eficiencia - tiempo y movimiento), la productividad del trabajo sólo puede aumentar gracias a una mejor tecnología. Por lo tanto, en términos marxistas, la composición orgánica del capital (la cantidad de máquinas e instalaciones en relación con el número de trabajadores) tenderá a crecer secularmente. Los trabajadores pueden luchar para conservar la mayor cantidad posible de valor nuevo que han creado como parte de su "compensación", pero el capitalismo sólo invertirá para crecer en tanto provoque una caída de la rentabilidad. La acumulación capitalista implica necesariamente en el tiempo una reducción de la participación del trabajo o lo que Marx llamaría una tasa de explotación creciente (o plusvalía).

En una nota anterior, “Crisis o ruptura”, me planteé la gran pregunta de si el capitalismo en EEUU está en declive, porque no puede ya desarrollar nuevas tecnologías suficientemente productivas. De hecho, la nueva inversión y por ende el crecimiento de la economía de EEUU tiende a permanecer en su nivel más bajo. Esta fue la tesis de Robert Kurz, Robert Gordon y David Graeber, entre otros.

Por lo tanto, ¿la idea de que la producción industrial en EEUU podría revivir gracias a la difusión de las tecnologías robóticas refuta ese pronóstico? Marco Annunziata, economista jefe de la empresa General Electric, cree que lo hace. Afirma que una red de "máquinas inteligentes", programas informáticos y sensores que él llama el "internet industrial" puede propagarse a través de la industria, obtener grandes ganancias de productividad y así refutar a Gordon et al. El economista de Harvard Ken Rogoff también ha analizado la tesis de Gordon: "Ciertamente, hay quienes creen que las fuentes de la ciencia se están secando, y que, cuando uno mira de cerca, los últimos inventos e ideas que mueven el comercio mundial, son esencialmente desarrollos derivados. Pero la gran mayoría de mis colegas científicos, en las mejores universidades, parecen muy entusiasmados con sus proyectos en nanotecnología, neurociencias y la energía, entre otros campos de vanguardia. Creen que están cambiando el mundo a un ritmo nunca visto".


(Ventas de robots industriales, en miles)



Si Annuziata y Rogoff están en lo cierto y Gordon equivocado, ¿significa que al capitalismo le va bién? ¿Será el capitalismo salvado por los robots, mientras los trabajadores podrían vivir la vida feliz de ocio que John Maynard Keynes preveía en la década de 1930 que ocurriría en capitalismo más o menos en nuestra época? (Volveré a los pronósticos de Keynes sobre sus inexistentes nietos en una futura nota). Es evidente que las tecnologías pasadas no lo han conseguido. Las predicciones de la década de 1970 de que los trabajadores tendrían que preocuparse más acerca de que hacer con su tiempo libre que de conseguir suficiente trabajo para llegar a fin de mes no se han materializado. ¿Lo conseguirán ahora los robots?

La economía marxista diría que no: por dos razones fundamentales. En primer lugar, la teoría económica marxista parte del hecho innegable de que sólo cuando los seres humanos trabajan realizan un trabajo se produce algo, bien sea un bien o un servicio, además de lo que proporciona la naturaleza. Y, lo que es más importante, sólo el trabajo puede crear valor en el capitalismo. Y valor es algo específico del capitalismo. Si, el trabajo vivo puede crear cosas y prestar servicios. Pero el valor es la sustancia del modo capitalista de producir cosas. El capital (los propietarios) controlan los medios de producción creados por el trabajo y sólo los ponen en uso con el fin de apropiarse del valor creado por el trabajo. El capital solo no crea valor.

Ahora bien, si toda la tecnología, los productos de consumo y los servicios pudieran reproducirse sin trabajo vivo y pudiera hacerlo mediante robots, se producirían bienes y servicios, PERO NO crearían valor (en particular, beneficios o plusvalía). La acumulación en el capitalismo dejaría de tener lugar mucho antes de que los robots se hicieran cargo por completo de la producción, ya que la rentabilidad desaparecería a consecuencia del sesgo “favorable al capital” de la tecnología. La más importante ley del capitalismo, como Marx la llamaba, entraría en funcionamiento, es decir, la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. A medida que aumenta la tecnología “favorable al capital”, la composición orgánica y el valor del capital también crecerían y por lo tanto la fuerza de trabajo no sería capaz de crear eventualmente valor suficiente para mantener la rentabilidad (es decir, plusvalía en relación con todos los costes del capital). Nunca llegaremos a una sociedad robotizada, nunca tendremos una sociedad del ocio sin trabajo: no en el capitalismo. Tendrán lugar mucho antes crisis y explosiones sociales.

Esta primera razón de por qué la tecnología robótica no es la solución es completamente ignorada o rechazada por la economía dominante convencional, ya que carece del concepto de una ley del valor en el capitalismo. Y por muy buenas razones ideológicas. Piensa sólo en términos de cosas físicas (con el dinero que le cae del cielo) no en el valor que necesitan apropiarse los dueños del capital. Por eso la sugerencia de Krugman de que deberíamos hablar de "beneficios y de quién es el dueño del capital" es inusual.

Es la segunda razón por la qué los trabajadores no tendrán una sociedad del ocio mientras los robots hacen el trabajo, como acaba de darse cuenta la economía dominante. Y ello por la caída en la participación del trabajo en el valor total. Aparte del sesgo favorable al capital de la tecnología, Krugman considera que el "poder monopólico" puede ser otra causa, es decir, el dominio de los plutócratas. Krugman lo dice de esta manera. Tal vez la participación del trabajo en la renta está cayendo porque "en realidad no existe la competencia perfecta" bajo el capitalismo, "el aumento de la concentración empresarial puede ser un factor importante en el estancamiento de la demanda de mano de obra, ya que las empresas utilizan su creciente poder de monopolio para aumentar los precios sin compartir las ganancias con sus empleados".

Lo que Krugman parece estar sugiriendo es que una imperfección en la economía de mercado crea esa desigualdad y que si corregimos esa imperfección (monopolio) todo funcionará bien. Krugman plantea el problema en los términos de la economía neoclásica. Los marxistas dirían que no es el dominio de los monopolio, sino el dominio del capital. Si, el capital se acumula a través de mayor centralización y concentración de los medios de producción en manos de unos pocos. Ello asegura que el valor creado por el trabajo es apropiado por el capital y que la proporción destinada al 99% se reduce al mínimo. Pero no porque el monopolio sea una imperfección de la competencia perfecta, como explica Krugman, sino porque es el monopolio de la propiedad de los medios de producción por unos pocos. Así es como funciona el capitalismo, con todos sus defectos incluidos.

Como muestra el primer cuadro, la caída en la participación de los trabajadores en la renta nacional comenzó justo en el momento en que la rentabilidad empresarial en EEUU estaba en su punto histórico más bajo en la profunda recesión de principios de 1980. El capitalismo tuvo que restaurar la rentabilidad. Lo hizo en parte aumentando la tasa de plusvalía despidiendo trabajadores, congelando aumentos salariales y eliminando gradualmente prestaciones sociales y pensiones. De hecho, es significativo que el colapso de la participación del trabajo se intensificó después de 1997, cuando la rentabilidad EEUU alcanzó su punto máximo de nuevo y comenzó otra vez a decrecer. El factor de reequilibrio opuesto de la ley de la rentabilidad de Marx volvió a entrar en acción vengativamente. Según Emmanuel Saez, el 1% superior de los hogares se apropió del 65% de todo el crecimiento de la economía desde 2002. Y la parte superior, el 0,01% de los hogares de EEUU, es decir 14.588 familias con ingresos superiores a 11.477.000 de dólares, vio su participación en el ingreso nacional doblarse del 3% al 6% entre 1995 y 2007.

No fue el poder monopólico o aumento de las rentas de los plutócratas monopolistas lo que forzó la reducción de la participación del trabajo en la renta nacional, fue sólo el capitalismo. La parte del trabajo en el sector capitalista en EEUU y en otras economías capitalistas se ha reducido debido a que la tecnología aumenta y su "sesgo favorable al capital", la globalización y la mano de obra barata en el extranjero, la destrucción de los sindicatos, la creación de un gran ejército de reserva de mano de obra (desempleados y subempleados), y del fin de los derechos laborales y los contratos fijos negociados colectivamente, etc.. Aquellas empresas que no son monopolios en sus mercados probablemente hicieron más en este sentido que los monopolios. De hecho, esto es exactamente lo que Marx quería decir con la "miseria de la clase trabajadora".

Por otra parte, la desigualdad o la caída en la participación del trabajo en la renta nacional no son la causa de las crisis por falta de demanda, como defienden muchos post-keynesianos y marxistas. Si, los salarios como proporción de la renta es la más baja de la posguerra, pero los ingresos totales de los trabajadores no lo son cuando se incluyen las transferencias sociales. Este es un punto clave (señalado por Andrew Kliman en su último libro, entre otros). El consumo de los hogares como porcentaje de la renta nacional está cerca de su máximo histórico. Si, esto se debe en parte a los créditos para la compra de casas y mercancías de alto precio a plazos. Pero también es en parte debido a los subsidios sociales y los créditos fiscales para reemplazar los salarios demasiado bajos (como nos dijo Mitt Romney (¿él?), el 47% de las "unidades tributarias" no pagan impuesto sobre la renta en EEUU) . Según mis propios cálculos, es la misma historia en las otras economías capitalistas: los ingresos de los trabajadores no han disminuido como porcentaje de la renta nacional desde 1981, si se incluyen las transferencias sociales (beneficios netos y créditos fiscales).


(Cambio en la participación de la renta nacional en la OCDE, con o sin transferencias sociales)


Lo que significa que la idea de salvar al capitalismo subiendo los salarios y restaurando la demanda es falsa. Solo serviría para reducir la rentabilidad. El problema no es la demanda de los consumidores, la rentabilidad y la inversión si.

¿Por qué la economía convencional dominante de repente se preocupa por estos problemas? Tal vez sea porque algunos economistas han tenido una revelación sobre cómo funciona de verdad el capitalismo. Tal vez sientan la injusticia que supone la caída de la participación del trabajo en la renta nacional. Al parecer, Paul Krugman se ajusta a estas dos explicaciones. Pero para la mayoría de los economistas convencionales, es más probable que se deba a la preocupación por las implicaciones sociales de la desigualdad creciente y la amenaza que suponen para el capitalismo si las cosas siguen como hasta ahora.

Si las economías capitalistas avanzadas permanecen en una larga depresión y la desigualdad de ingresos se mantiene o crece, la posibilidad de estallidos sociales aumentará. La fe en el capitalismo como el único sistema que funciona se desvanecerá como la creencia en Cristo - pero mucho más rápidamente. Ese es el principal miedo de los economistas convencionales. Es el mismo miedo que llevó a Keynes en la década de 1930 a buscar formas nuevas y más radical para "salvar el capitalismo" a partir de sus propios defectos. Los estrategas del capital de mala gana aceptaron algunas de sus recetas durante cierto tiempo, mientras las recetas keynesianas parecían ofrecer una salida a las depresiones dentro del capitalismo. Pero cuando la ley de la rentabilidad de Marx volvió a actuar durante la década de 1970, el keynesianismo fue abandonado a favor de políticas neoliberales (neoclásica) orientadas a elevar la tasa de ganancias y recortar los beneficios sociales. La política neoliberal ya ha fracasado y la economía convencional (sobre todo los keynesianos) están dando la alarma de emergencia.

Michael Roberts

http://thenextrecession.wordpress.com/2012/12/12/apples-robots-and-robber-barons/


Traducción por Gustavo Buster.


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viernes, 11 de enero de 2013

¿Brotes verdes? Ni están ni se los espera




http://www.elconfidencial.com/opinion/grafico-de-la-semana/2012/11/30/brotes-verdes-ni-estan-ni-se-los-espera-10313/


Los vaticinios de Rajoy deben ser tomados con aún más escepticismo que los de ZP en 2009

Realmente no se comprende bien la actitud del Gobierno respecto a una eventual recuperación de la economía española. Ningún indicador económico de los disponibles actualmente muestra indicio alguno de que la situación de la economía vaya a mejorar próximamente. A lo sumo, los indicadores más adelantados (sobre todo los PMI) anticipan que la velocidad de contracción de la economía es posible que no siga aumentando en los próximos tres o cuatro meses. Lo demás es pura especulación. ¿Acaso el Gobierno sabe cómo va a evolucionar la crisis de deuda europea? ¿Sabe cómo van a evolucionar los precios del petróleo? ¿O si va a estallar la burbuja china? Porque, si algún miembro del Gobierno sabe con certeza eso, le recomiendo que, en lugar de colocarse tras su jubilación política en alguna empresa del IBEX, abra un gabinete de adivinación, que seguro que le será mucho más rentable.
Es más, resulta de una irresponsabilidad tremenda, lo mismo que hizo ZP, el inducir esos infundados sentimientos de confianza en la población, que pueden llevar a la toma de decisiones mal fundamentadas de tipo económico (compra de una vivienda, gastos superfluos en lugar de ahorro, inversiones empresariales fallidas...) que terminen en graves problemas económicos o en la ruina de muchas empresas y familias, de no cumplirse estos vaticinios. A estas alturas, cualquier ciudadano bien informado sabe que esta no es una crisis normal, y que, por lo tanto, no va a terminar simplemente “porque toca”. Y el Gobierno, después del desastre de ZP, ya debería saber que la economía no es una cuestión de estado de ánimo más que de forma secundaria.
En el “gráfico de la semana” veremos dos datos que demuestran el agravamiento de la crisis en la recta final del año. El primero es el transporte de mercancías por carretera, cuya caída en el tercer trimestre del año llega al 7,7%, algo que no se veía desde el último trimestre de 2009. La correlación entre mercancías transportadas y actividad económica no se le puede escapar a nadie con un mínimo de sentido común. Desde mi punto de vista, los descensos en el transporte son ahora mucho más significativos que en 2008-2009, cuando estaba colapsando a tasas rapidísimas la construcción, altamente intensiva en transporte.

El segundo gráfico hace referencia al comercio, cuyos datos de octubre han roto cualquier esperanza sobre que los pésimos resultados de septiembre se debieran en su mayor parte a la anticipación de compras a agosto por la subida del IVA. La venta minorista se hunde un 9,3% después de la caída del 10,2% de septiembre, con lo que se encadenan dos de los cinco peores registros históricos en el índice (el de septiembre fue el peor). Las grandes superficies muestran un comportamiento todavía peor, con un 12,6% de caída después del 14,8% de septiembre, siendo el cuarto peor y el peor registro histórico respectivamente. Supongo que hasta el Ejecutivo, a pesar de su optimismo, convendría en que el volumen del comercio tiene relación con el consumo y este a su vez tiene relación con la actividad de la economía del país.

La nefasta evolución de estos dos importantes indicadores (y esto sólo es una pequeña muestra) debería cuando menos hacer que el Gobierno tuviera un mínimo de prudencia antes de alentar unas esperanzas en la población que a día de hoy están cualquier cosa menos justificadas.


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jueves, 10 de enero de 2013

La patronal propone que los jóvenes ganen sólo el salario mínimo: 645,3 euros mensuales




http://noticias.lainformacion.com/mano-de-obra/salarios-y-pensiones/la-patronal-propone-que-los-jovenes-ganen-solo-el-salario-minimo-645-3-euros-mensuales_1fhT2wwQh2RWV4gKMQDmX3/


  • El vicepresidente de la CEOE, Jesús Terciado, ha asegurado que la patronal estudia un nuevo contrato para jóvenes con la referencia del Salario Mínimo Interprofesional.
  • Terciado asegura que el objetivo es buscar "un mayor desarrollo de la moderación salarial y de la flexibilidad interna de las empresas" .

El presidente de Cepyme y vicepresidente de la CEOE, Jesús Terciado, ha asegurado hoy que la patronal estudia junto al Gobierno un nuevo contrato para jóvenes cuya referencia sería el salario mínimo interprofesional (SMI) que está fijado en 645,30 euros al mes en 2013.

Terciado ha explicado en TVE, según una nota de la cadena: "En estos momentos estamos estudiando la posibilidad de acordar junto con el Gobierno un nuevo contrato para jóvenes que sirva para dinamizar ese sector de la población ya que en estos momentos más de la mitad de la población joven sufre el desempleo".

El presidente de Cepyme ha señalado que esta propuesta se ha hecho en el marco del diálogo social con la presencia de los sindicatos.

La patronal ha planteado que el SMI sea la referencia de esa nueva modalidad de contratación en una primera etapa, con idea de que mejorasen a medida que el trabajador se vaya formando, aunque ha explicado que es precisamente en este punto donde no hay acuerdo por el momento.

Terciado ha manifestado que la postura de la patronal es buscar "un mayor desarrollo de la moderación salarial y de la flexibilidad interna de las empresas" tal como se acordó en el II Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva 2012-2013-2014 el 25 de enero del pasado año y ha añadido que en ningún momento "estamos exigiendo una nueva reforma laboral".

Para saber más





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miércoles, 9 de enero de 2013

La NO Creación de empleo en España




http://valoryprecio.com/creacion-de-empleo-en-espana.html

El gobierno de España prevé que se volverá a crear empleo en 2013, diario ABC citando al gobierno en Abril del 2012. 
Creación de empleo en España en 2012
Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE prevé que no se volverá a crear empleo en España hasta 2014. CincoDías citando a la CEOE en Marzo de 2012.
Creación de empleo en España en 2014
Los empresarios no creen que se cree empleo neto hasta 2015. La Razón citando a  ¿“los empresarios”? en Noviembre de 2012.
Creación de empleo en España en 2015







S&P cree que España no creará empleo hasta 2016. La agencia de rating estadounidense Standard & Poor's deja esta opinión o previsión sobre la creación de empleo en España en Abril de 2012.Creación de empleo en España en 2016 
Iranzo alerta de que la economía no creará empleo hasta al menos 2017. El director general del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, no cree que se vayan a crear puestos de trabajo hasta, al menos, cinco o seis años. Destacamos el “al menos 2017”.
 Creación de empleo en España en 2017
El FMI advierte o avisa de que no habrá recuperación hasta 2018. El Fondo Monetario Internacional difunde esta negra previsión en Octubre 2012 i el diario Theguardian la recoge. Es evidente que si no hay recuperación no hay creación neta de empleo en las condiciones actuales del mercado laboral.
 Creación de empleo en España en 2018

 Perlas nacionales sobre la creación de empleo en España.

  • Banco de España: "No habrá creación neta de empleo hasta la mitad de 2013".
  • La ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha afirmado que 2014 será el año de la creación de empleo en España ( Diciembre 2012).
  • CEOE retrasa a 2016 la creación de empleo y cremiento del PIB en España, (Mayo de 2012).
  • Actualización del Programa de Estabilidad del Reino de España que maneja el Ejecutivo desde primavera 2012 indica que el potencial del PIB volverá al nivel que activa el mercado laboral cerca de 2020.  Posible creación de empleo a partir de 2020.
  • Niño Becerra “Esto no tiene salida hasta el 2020. Cuando se acaben los planes de ajustes y rescate”


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