domingo, 23 de junio de 2013

Ésta es realmente una lucha en torno a 20 céntimos: contra el conservadurismo en los movimientos sociales

Artículo original en portugués: http://incandescencia.org/2013/06/18/isso-e-sim-sobre-20-centavos-conservadorismo-nos-movimentos-sociais/
Autor: Juno




Existe una estructura construida socialmente a lo largo de la historia. Esa estructura permea y media en todas nuestras relaciones, en todos los ámbitos, incluso nuestra relación con los hijos que aún no han nacido, o las impresiones de personas de otras naciones que no conoceremos en la vida. Esta estructura se construye en la historia a través del poder, porque es una estructura que se impone. Estamos hablando del “sistema(1) -un concepto utilizado principalmente por anarquistas para destacar el carácter interseccional de nuestros esfuerzos contra el Capital, el Estado, y cualquier otra forma de opresión.

1013910_450651248383840_1593551519_nCuando nos organizamos en el feminismo contra el patriarcado, por ejemplo, podemos incurrir en el error de hacerlo olvidando e invisibilizando la realidad de muchas mujeres, como señalaron principalmente corrientes como el feminismo negro y el transfeminismo. Esto significa que estamos reproduciendo una forma de poder para llegar al desmantelamiento de otra. Y que en caso de que venzamos, habremos subyugado a otra clase. Suponga que el feminismo logra grandes victorias en los próximos diez años. Si se ha ignorado las realidad de las mujeres negras proletarias, es muy posible que una gigantesca parte de las conquistas feministas no atiendan a su realidad y, por tanto, obtengan derechos que sitúan a la mujer blanca y burguesa sobre la mujer negra y proletaria. Por más que algunos de los derechos conquistados puedan servir también a la mujer negra y proletaria, la ausencia de consideración del otro lado en la lucha feminista puede dejar más abajo a estas mujeres, porque los derechos avanzarán dejándolas atrás.

Si el poder fuese solamente represivo, si no hiciera otra cosa que decir “no”, ¿cree usted verdaderamente que llegaríamos a obedecerlo?” — Michel Foucault

Esto ocurre porque el poder se articula con el objeto de beneficiar y de reprimir. Por más que estemos luchando para que el precio del billete de autobús baje, la realidad de quien realmente necesita que el precio baje resulta invisible, como el hecho de que se trata realmente de una lucha en torno a veinte céntimos. Es justamente la perspectiva no interseccional, que ignora la realidad de la población periférica y proletaria, la que nos hace pensar que la lucha es más contra la corrupción que contra una subida de veinte céntimos. La gigantesca mayoría de quienes están ahí no necesita asustarse por un aumento de veinte céntimos, y eso convierte en un problema que la lucha sea en torno a un aumento de veinte céntimos. La ampliación de las preocupaciones, por encima del precio de la tarifa, se ve entonces como un gran avance y una mejora. Esta es una falsa ilusión generada por los privilegios que impregnan los movimientos sociales, porque cuando usted sustituye veinte céntimos por “corrupción”, usted no está ampliando el alcance, usted lo está reduciendo. Está abandonando una cuestión objetivamente monetaria, que atañe objetivamente a quien no posee tanto dinero, por una cuestión patética como la “corrupción” -de la que nadie está a favor, y que es característica indisociable de la democracia representativa capitalista.

Vamos a hablar sobre cooptación

Cuando la población aún no politizada se adhiere masivamente a la protesta, la infla con discursos ideológicos. Hincha la protesta de mucho pacifismo, muchas reivindicaciones vacías (¡contra la corrupción!, ¡por la educación!), de banderas brasileñas bordeando el nacionalismo de cantar el himno nacional y, principalmente, de discursos opresivos, que si predominan entre las personas politizadas, entre las personas no politizadas aún más. El machismo, el racismo, el heterosexismo y el discurso higienista burgués son algunos problemas que parecen estar surgiendo en estas manifestaciones recientes, incluso en los carteles que sujetamos y las consignas que gritamos.

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No se trata de adoptar una postura elitista y abandonar todo, saliendo fuera porque “se ha convertido en una manifestación de derechas”. El conservadurismo está aquí y estará de nuevo la próxima vez que haya una gran adhesión a una protesta. Se trata de discutir esto con las masas para poder empoderar a quien está siendo olvidado. Se trata de unirse y organizarse para reaccionar dentro de la propia lucha. Se trata de abrirse a las personas aliadas que puedan ayudar a articular discursos de resistencia dentro de la propia lucha. Será completamente inútil abandonar el frente. Debemos ser la protesta dentro de la protesta. Hay que intentar radicalizarla desde dentro, ya sea en el discurso -cuestionando los discursos opresivos y reaccionarios que surjan- o en la materialidad de las acciones radicales, ya sea en la contestación firme contra quien está intentando apaciguar a las masas o en el apoyo inmediato y verbal a la víctima que está siendo discriminada. No se calle. En vez de abandonar el movimiento, debemos organizar en torno de la postura anticapitalista, principalmente la protagonizada por la clase trabajadora, y ocupar este espacio. Del mismo modo, ante las actitudes machistas no hay que abandonar el movimiento. De acuerdo con la posibilidad de cada persona, es preciso organizarse conjuntamente, con el protagonismo de las mujeres, ocupar el espacio y afirmarse como persona que no aprueba esas actitudes. Hay que construir la lucha dentro de la propia lucha. Nuestra militancia no puede ser un esfuerzo de persuasión, sino una táctica de resistencia por insurreción. A mi lado recibo personas aliadas porque sé que es interesante para cuestionar la opresión en vivo y en color, pero estas personas deben entender que asumen protagonismo y responsabilidad al aliarse en estos combates.

¿Será por azar que Arnaldo Jabor y Rafinha Bastos ahora están de nuestro lado?

Si usted tiene esa disponibilidad, esté ahí. Intente organizarse junto con personas comprometidas para cuestionar estas posturas conservadoras, principalmente las posturas opresoras, burguesas y pacifistas. ¿Conoce gente interesada? Tráigales también.

organizeForje en la lucha preguntas. Lleve el transfeminismo al ojo del huracán. Lleve el antirracismo como cuestionamiento. Cuestione como quien resiste, no como quien convence. A través de la unión interseccional y la empatía, para que en cada marcha, ante cualquier tema reaccionario salten las contestaciones. Si el espíritu nacionalista y pequeño-burgués estaba en las marchas contra la corrupción, el espíritu libertario debe permear cada protesta y cuestionar la opresión en todas ellas. Crear una cultura libertaria es una urgencia ante la cooptación que el sistema hace de cualquier movimiento que surge, debido a que las relaciones de privilegio median las interacciones sociales. La cooptación es mucho más simple cuando se articula con una ideología. Cuando usted habla sobre partidos que están “cooptando” la lucha, alguien ríe desde su tumba. En este caso específico, los partidos de izquierda no se están apoderando de nada porque están articulando una teoría crítica con la que están en desacuerdo la mayoría de las personas que participan en las protestas. Cooptar la lucha es lo que hace el conservadurismo, y lo hace muy bien, porque es el que manda. Antes de pensar sobre las cosas, estamos al 100% de acuerdo con lo que el conservadurismo tiene que decir. Él es la base sobre la cual se asienta nuestro discurso. Su mera presencia es cooptación. Por eso es tan urgente cuestionarlo -en nosotras mismas, y en todas las personas-.

Se van a asombrar: la corrupción no es el problema


972127_645330922163613_1068818769_nProtestar contra la corrupción es como protestar contra el hambre. Es un objetivo equivocado, porque el resultado será nulo. Y si hubiera algún resultado, no será para quien lo necesita. El sistema quiere un movimiento contra la corrupción y por la educación porque ninguno de sus pilares será amenazado por buenas escuelas y por políticos que no se corrompen. Los políticos continuarán legislando para el Capital, como ocurre igualmente en las veneradas democracias europeas supuestamente “no corruptas”. La educación continuará formando ciudadanos para el Capital, para atender los intereses y las demandas del mercado. El sistema quiere un movimiento contra la corrupción porque si la contestación se dirige contra un objetivo equivocado, y contesta algo que no representa ningún cambio fundamental, entonces no supondrá ningún daño. El sistema quiere un movimiento contra la corrupción y por la educación porque puede atender el 100% de esas reivindicaciones sin debilitarse ni un poco. Puede dar escuelas óptimas y reducir mucho los niveles de corrupción, y continuar siendo una plutocracia capitalista. Hacer reformas políticas contra la corrupción y simplemente comprar el viejo cliché de un Arnaldo Jabor indignado porque el PT robó, y ocultar que existe una estructura gigantesca, de la cual el PT ni siquiera es el mayor beneficiario. El sistema también inflama a las masas para que se organicen contra algo: contra algo completamente irrelevante. Nadie es un problema por estar en contra de la corrupción. O por pensar que la educación debe mejorar. ¿Qué significa eso? Significa una adhesión en masa, donde ningún privilegio necesita ser cuestionado. Las protestas contra causas consensuales no colocan en jaque a los opresores. ¿Qué pautas y reivindicaciones surgen de un movimiento conservador? Éstas, y solamente éstas. Cualquier reivindicación que nombre a los opresores es tachada de egoísta: “los transactivismos son egoísmo, porque usted se está preocupando sólo de usted y de otras personas trans*. Debería preocuparse de algo que atañe a todo el mundo,  como la corrupción”. Un movimiento conservador está completamente en contra de cualquier bandera de partido político, pero no propone ninguna forma de organización política en su lugar. El anarquismo tiene críticas hacia estas vanguardias, pero entre las banderas de partidos y el completo vacío apolítico hecho de esperanza y algodón azucarado que propone el movimiento conservador, más vale quedarse con las banderas rojas.

Un movimiento modelado por el enemigo


El sistema quiere un movimiento que afirma que “Brasil despertó” porque ése es un movimiento que desconoce su lugar en la historia y en las luchas que lo colocaron ahí. Y porque los movimientos sin perspectiva histórica repiten los mismos errores y los mismos discursos de quienes dentro de otros movimientos los institucionalizaron y estabilizaron a la sombra del poder. Pretender que Brasil despertó sólo ahora es olvidar que las feministas estaban luchando, y por tanto ignorar lo que ellas tengan que decir, y hacer su pintada misógina. Creer que Brasil despertó sólo ahora es olvidar que el movimiento sindical lleva tiempo haciendo huelgas, y usted se quejaba. Que su generación despertó no significa que Brasil despertó. Muchas luchas estaban aquí, a nuestro lado, y si no despertamos para ellas, somos justamente contra quienes ellas habían despertado. Brasil no despierta todo junto, homogéneamente, cuando se despierta en masa para algo específico. Si esto es despertar, entonces nunca dormimos. Las opresiones son diversas, y es preciso despertar contra todas ellas.

934998_498006496937217_1131706862_nEl sistema quiere un movimiento que apoye, abrace y se solidarice con la policía militar, porque el poder no quiere un movimiento que apoya, abraza y se solidariza con la población periférica, proletaria y negra. Porque quien quiere dar flores a la policía se olvida de que, poco tiempo atrás -muy poco-, cuando estábamos enfurecidamente en contra de lo que sucedió en la Aldeia Maracanã, quien estaba allí era la policía militar. Porque cuando nos enfurecemos con lo que ocurrió en Pinheirinho, quien estaba allí era la policía militar. Es muy simple fijarse sólo en lo que la policía militar hace aquí cuando lo que hace habitualmente no está debajo de la sombra de ningún iPhone o ninguna Nikon. Allí, en las periferias, donde la violencia policial es más brutal, y completamente ignorada, la policía militar está practicando su fascismo diario contra los “bandidos” que el manifestante conservador odia. Si el trabajo de la policía es atender a los intereses del Capital, es decir, defender la explotación de la clase trabajadora, ¿cómo podría la policía ser clase trabajadora? Quien considera a la policía con buenos ojos es quien no está al margen de sus violencias. Usted tiene margen para sentir empatía por estas realidades y parar de aplaudir esas violencias.

¡La policía es para el bandido, no para el estudiante!”, cantaba la multitud, ayer, a mi lado. “Yo entré en la policía militar para capturar bandidos”, decía en el vídeo un policía entre lágrimas, aplaudido por quienes lloraban emocionados a su lado.

1013375_645843395445699_1193553267_nIr a las calles porque sí, no es despertar. Una multitud de millones puede estar en las calles, tampoco eso será despertar. Siempre existe la idea de que hay que ir a las calles sólo por ir a las calles, y eso convence a mucha gente. Y la gente va. Pero como estos espacios no son espacios de contestación, como son espacios organizados en torno a algún asunto puntual, en la práctica nada es discutido. Ésta es la cooptación que lleva a cabo el conservadurismo. Cuando el Movimiento Passe Livre propone un debate extremadamente puntual sobre la tarifa cero, y pide eliminar el aumento del precio del pasaje, una clase media molesta salta a las calles con la cantinela de “no se trata sólo de veinte céntimos”, porque para ella, veinte céntimos es muy poco.

Pero esto sí trata de veinte céntimos.

Ir a las calles porque sí no es despertar. Independientemente del número de personas. Es preciso que ocupemos estos espacios, que reaccionemos dentro de ellos, que llevemos a ellos discusiones puntuales -como era la propuesta del movimiento Passe Livre- y resistamos a los desvíos que suceden porque el sistema da más voz a quienes no necesitan esas reivindicaciones. Hay que distinguir las personas aliadas de las que no nos importan. Marchar puede ser romántico, pero no es radical. Un millón de personas sin nada que decir, sin privilegios que cuestionar, sin cuestionamientos por hacer, sin patrimonios que quebrar, sin temas que discutir, no es una multitud que despierta. Es, como mucho, un gigantesco episodio de sonambulismo político.

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1)  En el texto original en portugués: “estabelecimento”. Ya que se refiere al sistema de relaciones de dominación, parece más adecuado traducirlo como “sistema” que como “establishment” -que en español sólo hace referencia a algunos individuos que detienen el poder-. De hecho, en un glosario el autor del blog define así “estabelecimento”: “El “estabelecimento” es la situación actual y, principalmente, el poder vigente que la sustenta. Sirve para designar al mismo tiempo el estado actual de las cosas, y las instituciones que las mantienen de esta forma. Es un concepto utilizado sobre todo por anarquistas, que consideran que el Estado integra (y siempre integrará) una estructura de poder concentrado, y que actualmente sirve como defensor, productor y reproductor de la opresión.”  (Nota de la traductora).

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