domingo, 3 de febrero de 2013

El Neoliberalismo es un Fascismo





Sobre el concepto de Lucha de Clases o bien se intenta hacer ver que ha desaparecido y que no tiene sentido en el siglo XXI ó bien se asimila a momentos sangrientos de la historia como las revoluciones francesa y rusa ó la Guerra Civil española, sin embargo y curiosamente casi nunca se trata al nazismo desde esta perspectiva. Tienen que ser personas como Paúl Krugman y Warren Buffet ,ninguno de ellos un izquierdista peligroso, los que nos recuerden que la lucha de clases sigue existiendo y quién la va ganando en estos momentos.
Efectivamente la lucha de clases es un mecanismo permanente, que puede adoptar diversas formas a lo largo de la historia y solo significa que la clase propietaria y las clases dependientes se confrontan para obtener los beneficios de la riqueza producida, bien mediante el reparto directo entre beneficios y salarios, bien mediante políticas fiscales redistributivas que garanticen servicios públicos y conformen una sociedad lo más igualitaria posible. Las clases dependientes intentan que esa igualdad alcance el máximo nivel posible mientras que la clase propietaria se intenta oponer a ello con todas las posibilidades a su alcance.
Cualquier historiador aficionado sabe que el fascismo surge como último recurso cuando la clase propietaria ve en peligro su hegemonía social, mediante golpes de estado, guerras civiles incluidas, con la persecución de los partidos de izquierda y de los sindicatos de trabajadores acompañados de una sangrienta represión cuyo objetivo es recuperar el terreno perdido y establecer un sistema de dominio económico, pero también social y cultural sobre el conjunto de la sociedad.
El neoliberalismo (y en esta época es palpable para todo aquel que tenga ojos y oídos) comienza estableciendo que el capital es la única fuente legitimadora de riqueza y poder político, busca marginar a las fuerzas que lo cuestionan,  partidos de izquierda, sindicatos de trabajadores y en general a toda la sociedad civil organizada, al mismo tiempo que genera un discurso antipolítico en general intentando apartar a los sectores sociales que se le oponen de la vida política y aún del propio ejercicio democrático del derecho al voto.
El neoliberalismo se reclama democrático, incluso libertario ,condena al fascismo y de paso a todas las dictaduras (donde incluye regímenes claramente democráticos pero que no obedecen a sus intereses) y reclama la actuación de la sociedad civil frente al estado invasor lo que aparentemente le convierte en lo más opuesto al fascismo totalitario que usa el estado como instrumento de dominio y coacción.
Sin embargo veamos las similitudes: los regímenes fascistas al apoderarse del estado hacen que solo sus afines ocupen las responsabilidades de ese estado y también de la sociedad civil, desde los propios miembros del gobierno pasando por la judicatura, la enseñanza, la dirección de las empresas públicas (las privadas ya están en manos de los impulsores de ese régimen) y por supuesto el ejército y la policía a su servicio.
Los neoliberales plantean aparentemente lo contrario es decir: el debilitamiento del estado y el reforzamiento de la sociedad civil entendiendo por esto la privatización de todo lo existente, comenzando por las empresas públicas, pero también de servicios como la educación y la sanidad pasando por los ferrocarriles y el transporte aéreo, las cajas de ahorro, el potenciamiento de la seguridad privada ó el alejamiento de derechos básicos para los ciudadanos como los que provocan las tasas económicas para el acceso a la justicia ó la cesión del registro civil, también con nuevas tasas a un cuerpo semiprivado como es el de registradores de la propiedad.
Ahora hagamos un ejercicio comparativo : El fascismo se apodera violentamente del estado y ocupa todas las instituciones y los mecanismos de control social en defensa de una clase social, la de los propietarios. El neoliberalismo privatiza todo lo privatizable y elimina mecanismos de control democrático, apartando así de la política a los organismos de poder e impidiendo por tanto el acceso a ellos de las clases no propietarias, ocupando sus representantes todos los puestos y cargos ahora privatizados y actuando en defensa de una clase social, la de los propietarios.
Ambos coinciden a la vez en impedir ó disminuir la capacidad democrática de las sociedades como demuestran ataques a la libertad de asociación y de manifestación ahora disfrazados bajo la necesidad de ahorro ó de impedir molestias a los ciudadanos ó los ataques a partidos de izquierda y sindicatos de trabajadores, ahora acusados de obsoletos y de impedimento para el virtuoso desarrollo de la fuerza del capital.
Si en España pensamos por ejemplo en nombres propios nadie dudaría que bien ocupando los puestos públicos en un régimen fascista, bien los privatizados en un régimen neoliberal estos serian los mismos ¿o acaso no lo son ya?
La lucha de clases existe aún cuando tome diversas formas en función del momento histórico. Los representantes de las clases propietarias no tienen problema alguno en adoptar la forma que mejor sirva a sus intereses, desde el fascismo, no tan antiguo, cuando la correlación de fuerzas les es desfavorable, hasta el actual neoliberalismo, cuando ven que el ejercicio real de la democracia pone en peligro sus privilegios. La izquierda haría bien en volver a entender que esta lucha es permanente, que comete un gran error cuando piensa que cosas conseguidas lo son para siempre, cuando no entiende que la derecha siempre está dispuesta a cambiar el campo de juego en beneficio de sus intereses, que lo que está ocurriendo en estos momentos es extremadamente grave. Todo el mundo asume que el fascismo mata pero acaso el actual neoliberalismo ¿no lo está haciendo también?


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1 comentario:

  1. España es un país eminentemente fascista y lo demuestra día a día preocupándose más por conservar dicho ideal,en vez de preocuparse de los que más lo necesitan.Mi experiencia vital me ha demostrado que vivimos bajo una falsa democracia,porque en realidad todo obedece a un estricto orden jerárquico y dictatorial con tinte eclesial.Cambiar el panorama en nuestro país es casi imposible pues está todo bien atado y cogido.Solo se puede intentar remar en dirección contraria con agrupaciones de jóvenes entusiastas que no compartan dicho ideal nazi,pero como todo se ha reducido al dinero y son los fascistas los que lo manejan,se hace tarea casi imposible cambiar el rumbo y la corrupción.No hay nada más que ver la figura de picaporte en el INEM para darse cuenta de que se deroga el poder sobre un grupúsculo de fascistas, que son los encargados de abrirnos o cerrarnos las puertas del cielo en esta puñetera vida.Si mis observaciones no me engañan,el imperio nazi está resurgiendo de sus cenizas como el Ave Fénix para provocar quizás un exterminio mucho más sofisticado y sigiloso que los campos de concentración.Reducido todo al dinero y cogido todos los medios de producción,y por supuesto;falseada la autoridad,son los banqueros y los pedazo de picaportes en el INEM los que deciden nuestro futuro y nuestros destinos y serán las cárceles modernos centros de exterminio.

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