jueves, 8 de noviembre de 2012

Los ricos también pasamos crisis


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La crisis está afectando a todo el mundo, qué duda cabe. Esta mañana estaba leyendo el diario Abc en mi sillón orejero cuando un titular me ha atravesado el pecho como si fuera una lanza fría y acerada: “Cuando termine la crisis habrá el doble de millonarios en España”.

Al parecer y según el FMI, la crisis acabará en 2017 y para entonces el número de millonarios habrá crecido en un 110%, mientras que las clases medias y bajas irán perdiendo poder adquisitivo.

Esto es una noticia terrible para los que ya somos millonarios. Si somos más, se devalúa nuestra posición; es la ley de la oferta y la demanda: a mayor oferta de millonarios, menos valor tenemos. Y si encima el número llega a duplicarse, ya nos convertimos en un fenómeno mainstream. No puede ser que se ponga de moda ser millonario. A ver si va a dejar de ser algo exclusivo y va a venir cualquiera a meterse en nuestros asuntos y a hacer cosas de ricos. ¡Como si fuera tan fácil comer canapés sin que se nos caiga el monóculo y pujar en subastas de arte contemporáneo! ¿Acaso yo me meto en cosas de pobres? ¿Es que yo voy por ahí, muriéndome en guerras, llevando el coche al mecánico, tendiendo la colada o madrugando?

Por otro lado, y aunque admito que ser rico tiene algunas ventajas, no entiendo cómo puede haber tanta gente interesada en ser millonaria.

Creo que falta información. Por ejemplo, ¿ya se sabe que para ser millonario hace falta mucho dinero? No es algo barato. Es necesario heredar o montar una empresa. Yo monté mi propio negocio y conseguí inversores. El objetivo principal de mi compañía, y así constaba en el objeto social de la entidad, era hacerme rico a mí, cosa que conseguí en apenas unas horas, gracias a los socios capitalistas. Esta operación empresarial fue todo un éxito y sólo pasé unos meses fugado y apenas tres años en la cárcel.

Porque el dinero no crece en los árboles. Uno no puede plantar un billete y esperar que de ahí salga una especie de roble que al llegar a la primavera florezca con euros. No, las cosas no van así. Lo sé porque lo he intentado.

De hecho, hay muy pocas cosas que se puedan plantar: lo he intentado con croquetas, caballos, gatos, camisas, teléfonos móviles... Básicamente sólo se pueden plantar plantas, lo cual supone una gravísima limitación al crecimiento económico del país. Así jamás entraremos en el G-8. Estoy seguro de que en Estados Unidos, un país mucho menos restrictivo con la iniciativa privada, el Gobierno no se inmiscuye en lo que planta cada cual.

En definitiva, espero que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y limiten el número de millonarios. No puede ser que lo recorten todo menos la cantidad de personas que tiene más de un millón de dólares, porque es que si no esto se nos va a llenar de chusma. Y ahora ya estoy mayor para cambiar de modo de vida. De hecho, cuando ya hace unos años oí que cada vez había menos clase media pensé que quizás había llegado el momento de seguir esa nueva tendencia, de marcar moda en lugar de seguirla, así que le pedí a mi mayordomo que por favor hiciera la compra en el Mercadona, para ir cogiéndole el truco al tema. Pero al parecer ahí no tienen Cristal ni esclavas nubias, por lo que pasé tres cuartos de hora muy difíciles. Nunca más.

Jaime Rubio Hancock


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