lunes, 22 de abril de 2013

Caza al “terrorista”, multa al empresario

Hola. Os dejo aquí un artículo que compara el tratamiento mediático, político y jurídico que se está dando a los SUPUESTOS causantes del atentado en Boston y al (no supuesto) dueño de la fábrica que ha explotado en Texas después de haber sido investigada varias veces y multada en 2006 por no cumplir las medidas de seguridad. 

Los primeros, en caso de que se pruebe su culpabilidad (en un proceso con abogados y esas cosas que existían en Estados Unidos antes de Guantánamo) serían responsables de la muerte de tres personas. El dueño de la empresa es responsable de la muerte de treinta y cinco seres humanos. De los dos supuestos terroristas de Boston ya se ha matado a uno y el otro está muy grave en el hospital. Si se le declara culpable sabemos ya qué castigo le espera: el alcalde de Boston ha pedido para él la pena de muerte. En cuanto al dueño de la fábrica, sólo se expone a una multa.

Ante esta comparación mucha gente responderá: "claro pero los autores del atentado lo han hecho intencionadamente, mientras que lo de la fábrica fue un accidente". Bueno, pero una fábrica que ya ha sido investigada varias veces y multada hace pocos años por su falta de seguridad, una fábrica que después de todo eso explota, eso para mí no es un accidente. Es una bomba de relojería. Es una o varias personas que han estado lucrándose a costa de la seguridad de sus trabajadores. Es, para mí, un homicidio económico, de esos en los que no nos fijamos porque el sistema es muy bueno en disimular las responsabilidades de los de arriba y manipularnos.


Sin pretender minimizar el dolor de la tragedia de Boston (y la injusticia para las víctimas del atentado), me parece no obstante importante recordar que las familias de los treinta y cinco muertos de la fábrica en Texas también están sufriendo una tragedia. Y no serán vengadas por una "caza al patrón" a imagen de la de Boston, ni recibirán muestras de solidaridad del mundo entero.


Os dejo ya con el artículo de Shangay Lili. Que os guste.

Violeta

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Fuente: http://blogs.publico.es/shangaylily/2013/04/20/caza-al-terrorista-multa-al-empresario/



Estos días los EEUU han vuelto a dar una clase magistral de la hipócrita doble moral de la retórica capitalista. Por un lado hemos visto la cacería desproporcionada, omnimediática, invasiva, de un par de jóvenes hermanos, Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev, refugiados políticos en EEUU sin vínculos aparentes con grupos terroristas de los que se sigue sin haber demostrado su implicación en un asesinato en masa tildado de “atentado terrorista” aunque no se haya reivindicado nada político, y por el otro a un empresario sin escrúpulos, Adair Green, dueño de la fábrica de fertilizantes en West que explotó, que había sido multado en varias ocasiones por poner en peligro a sus empleados y habitantes de Waco y al medio ambiente, y que ha matado a 35 personas por ahora, 60 desaparecidos, cientos de heridos y hogares y escuelas del pueblo reducidos a astillas.
El tratamiento mediático de ambos casos es extraordinariamente llamativo.
En el primero, la retórica patriotera, grandilocuente, criminalizadora de los movimientos sociales (no han dejado de repetir lo mala que es la gente cuando tiene móviles políticos o piensa distinto al régimen pertinente), infantil incluso (los conceptos de “bien” y “mal” han chorreado por los circunloquios de los locutores como cancioncillas para aprender el abecedario en parvularios coloniales), ha sido un mantra repetido hasta la extenuación. El adoctrinamiento, las consignas, la demonización que la cacería humana que los dos hermanos apuntados como culpables del atentado (sin dar ninguna prueba fehaciente más allá de unas fotos borrosas y cierta semejanza entre las mochilas) ha propiciado, nos ha servido de repaso de esa crucial asignatura que es “Criminalización de los movimientos sociales” hasta volver a aprendernos de memoria sus tramposas dicotomías: buenos/malos, víctimas/verdugos, conocidos/desconocidos, nacionales/extranjeros, ellos/nosotros…
Por supuesto, la islamofobia rápidamente ha sido declarada prima donna de todo este espectáculo. Se han vuelto a hacer verdaderos malabares dialécticos para recordar que los peores malvados del mundo son los musulmanes (especialmente los que se niegan a entregarle su petróleo a los EEUU). Y aunque los EEUU hayan financiado, formado y casi inventado a los terroristas chechenos —como ya hicieron con los talibanes y Al-Qaeda— para intentar socavar a su rival ruso, de repente se ha presentado al pueblo checheno como una oscura etnia de animales asesinos que sólo viven para el terrorismo. “Los hermanos eran chechenos e islamistas, eso lo explica todo”, resumió inmediatamente la maquinaria propagandista cuando la gente empezó a rascarse la cabeza ante la incongruencia de todo. Normal, ¿un atentado terrorista en el que no se reivindica nada?, ¿unos malavados terroristas que se quedan en su casa, en su localizable entorno, cuando tienen familia, posibilidades y protectores en Daguestan? ¿El hermano mayor había pasado 6 meses en Daguestan y Chechenia hace poco, preparándose con grupos terroristas según han insinuado, y se autoinmola por atracar una tienda de comestibles aquí? ¿Qué terroristas son esos que parecen poner en escena una autoinmolación que engrandezca la maquinaria represiva estadounidense y permita mensajes tan bochornosos como el que la policía de Boston tuiteó anochediciendo “CAPTURADO!!! La caza ha terminado. La búsqueda se acabó. El terror ha terminado. Y la justicia ha ganado“? (el subrayado es mío).
bostonpolice
Lo siento, pero anoche cuando vi las fotos del hermano pequeño (19 años) tirado en el suelo, con el rostro cubierto de sangre, famélico (un policía le levanta la sudadera y confirmamos que llevaba sin comer desde el lunes), sin rastro de bomba lapa ni armas, como un animal acorralado rodeado de fieras, sentí pena por él y rechazo por esa maquinaria represora. Sé que está mal, que seguramente sea el asesino de personas, pero lo único que parecía era un chaval de 19 años acosado por un monstruo propagandístico que necesita nuevas víctimas cada cierto tiempo. Y cuando escucho esa retórica de película cutre de héroes fascistas y villanos extranjeros, sentí náuseas. ¿No va a plantearse nadie el debate de las armas, de la explotación del planeta, de la frustración que la corrupción capitalista crea?, me preguntaba.
La única respuesta es que va a ser tratado como ”Enemy Combatant”, o sea como en Guantánamo, no va ha tener ningún derecho y nadie va a poder cuestionar su culpabilidad. Amnistía Internacional ha denunciado repetidas veces esta monstruosa figura. Hasta el Comité Internacional de la Cruz Roja ha mostradodudas sobre la legalidad de esta categoría en la que no se aplican ni la Convención de Ginebra ni se le considera prisionero de guerra (básicamente no se le considera persona y pierde sus derechos humanos). Nuestros amigos deRebelión han denunciado este procedimiento que se salta las más elementales normas democráticas y de los derechos humanos:
“El 17 de octubre de 2006 el presidente Bush firmó la Military Comissions Act que legalizaba las comisiones militares, tribunales militares creados por un decreto presidencial tras los atentados del 11 de setiembre. Para justificar la puesta en marcha de estas jurisdicciones tan liberticidas que incluso violan el propio código militar se apeló a la situación de urgencia. Esos tribunales se crearon para juzgar a extranjeros sospechosos de terrorismo para la Administración pero sobre los que no se cuenta con pruebas aceptables para la jurisdicción civil o militar.”
“Esta ley introduce en el Derecho la noción de enemigo combatiente ilegal. Da a esta incriminación un carácter directamente político al designar a «personas comprometidas en actividades hostiles hacia EEUU o que favorecen voluntariamente y materialmente tales actividades…». Esta definición es tan vaga que puede aplicarse incluso a movimientos sociales y a acciones de desobediencia civil. Lo que es aún más grave en tanto que la noción de combatiente enemigo se aplica también a los nacionales. Los combatientes enemigos ilegales pueden ser transferidos a las comisiones militares. Los combatientes enemigos de nacionalidad americana pueden recurrir a la jurisdicción civil para solicitar un Habeas Corpus.”
Las preguntas son muchas. Pero hay siempre una respuesta que debe silenciar a cualquier voz crítica: “Mencionaron el Islam en una página, son chechenos”. Y a esto hay que sumarle que muchas televisiones les caracterizan de rusos, no chechenos, para recuperar ese miedo al comunismo ancestral en los EEUU.
Por otro lado tenemos al corrupto empresario de la fábrica de fertilizantes de West: Adair Green. Sabía que su empresa era peligrosa, se lo habían avisado:
La planta de fertilizantes de West (Texas) fue investigada en 2006 por las autoridades federales y locales sobre sus medidas de seguridad, según recordaron hoy varios medios estadounidenses.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) multó a la compañía en marzo de 2006 con 2.300 dólares porque el plan de seguridad de la empresa no cumplía con los requisitos federales, según apuntó el diario USA Today.
En concreto hacía referencia a que no tenía un plan formal de mantenimiento escrito y pocos registros sobre la capacitación dada a los empleados.
La compañía corrigió las deficiencias y actualizó su plan en 2011, según certificó la EPA, que ha enviado un equipo de expertos a controlar la calidad del aire en la zona y los alrededores de donde se produjo la explosión.
La compañía fue además investigada por la Comisión de Calidad Medioambiental de Texas en 2006 después de recibir una queja en junio de ese año sobre un fuerte olor a amoniaco procedente de la planta, situada a 32 kilómetros al norte de Waco (Texas).
Fertilizantes West, fundada en 1958 y propiedad de la compañía Adair Grain, almacenaba 24,5 toneladas de nitrato de amonio, pero según una información del diario local Dallas Morning News la empresa había asegurado que no representaba ningún riesgo de fuego o explosión.
Incluso señala, en lo que define como el peor escenario posible, que sería un escape de amoniaco durante 10 minutos, el cual, previsiblemente, no causaría heridos.
Pero este no es un terrorista. Los medios no dicen nada de él, ninguna foto proponiendo al pueblo que le cace, ningún asalto a la intimidad de su familia (y eso que él no ha muerto a tiros), ningún acoso a su intimidad, ninguna campaña para desvelar su intimidad. No es un terrorista. Aunque haya asesinado por avaricia a 35 personas (que podrían ser 60, dicen), aunque haya destruido el medio ambiente, aunque haya podido envenenar a muchas personas y nos enteremos dentro de décadas, aunque tuviese todos los medios para ganar un poquito menos y no asesinar a personas, este no es un terrorista. Porque representa los “ideales” del sistema, del imperio USA, del monstruo capitalista neoliberal que mata de hambre a 3/4 partes del planeta para que una minoría viva malgastando.
A este criminal sólo le van a poner una multa, como mucho. Como aclaró el reportero David Lindorff a la televisón rusa RT en su artículo La explosión de la planta fertilizadora de West evidencia las carencias reguladoras:
RT: Teniendo en cuenta la pérdida de vidas y la propiedad destruida, tendrá que enfrentar la compañía condenas o será algún responsable condenado criminalmente?
Bueno, en primer lugar nunca verás ninguna demanda criminal contra esta compañía, eso no ocurre aquí. Eso está descartado. Lo que puede ocurrir es algún tipo de multa contra la compañía por algún tipo de violación, pero será simbólica, y cobrarán el seguro y reconstruirán la planta, y estoy seguro de que la reconstruirán en el mismo sitio en el que está ahora. Así es como funciona.
En este capitalismo neoliberal que los EEUU han impuesto al planeta que llamamos “civilizado”, un empresario es un ídolo, por muy corrupto, criminal y desalmado que sea. Lo estamos viendo cada día en España, en donde los casos de empresarios ladrones, que dejan a jubilados, desvalidos y niños sin hogar, que roban a discapacitados (Undargarín), que causan muertes y suicidios, son saludados como ejemplos y reciben premios y genuflexiones desde el Gobierno (el del PSOE incluido).
Y cualquier persona que, desesperado ante la miseria, injusticia y atropellos en los que se ve obligado a vivir, es una terrorista si a su protesta une cualquier crítica política. Y no me digáis que estos han asesinado a personas, de ser así se merecen la cárcel, en España estamos viendo a personas pacíficas, generosas, que luchan contra esta corrupción empresariada, bancaria, y son tildados igualmente de terroristas. Los presidente democráticamente elegidos (un saludo al gran Maduro) son tildados de terroristas y dictadores también, porque se oponen a los intereses empresariales de las corruptas corporaciones españolas, europeas, estadounidenses (y sus emporios mediáticos que mienten para estigmatizar al anemigo), es la criminalización de los movimientos sociales que hemos importado alegremente. La maquina capitalista debe avanzar. Los buenos siempre ganan. Aunque sean familias reales corruptas, presidentes de una comunidad de ladrones, policías violadores, curas pederastas, banqueros asesinos, presidentes que venden su país y a su pueblo… los buenos siempre ganan. A los terroristas se les caza.
Y una mierda. No vamos a parar. Se puede. Pero no quieren.
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