miércoles, 10 de octubre de 2012

Corrompámonos al 94%


http://maldiaparadejardefumar.blogspot.com.es/2012/05/corrompamonos-al-94.html


Me he enterado de rebote que existe una cosa llamada el "índice de percepción de la corrupción" que mide la percepción de corrupción que se siente a cerca del sector público en cada uno de los paises del mundo. En el número uno está Dinamarca y España el nº 30 que es, más o menos, en la frontera existente entre los países desarrollados y los grisáceos estados de segunda fila.

También leo que el 94% de los directivos españoles consideran probable la utilización de "atajos" (sobornos, regalos...) para la consecución de sus objetivos frente al 56% de la media europea.

La primera vez que me vi involucrado en una especie de soborno fue, aproximadamente, hace 17 años.

Presenté un proyecto de implantación informática en un departamento universitario. Incluía un buen montón de cable de red, una serie de equipos, un sistema integrado de impresión y unas cuantas cosas más. Ajusté los costes, comprobé una y cien veces el cumplimiento exhaustivo de todos los requisitos de la instalación solicitada y me presenté orgulloso con el proyecto en dicho departamento donde conocía a uno  de los responsables. Unos días después dicho responsable me llamó. Me citó, como se citan los mafiosos, en un bar. Allí me estuvo explicando, mientras se lo bebía, el arte de la creación de un buen escocés y las diferentes capas que lo componen. Más tarde y a media copa, sacó mi presupuesto.

-"Veo que no sabes hacer prespuestos"- me dijo sonriendo.
-"¿Por qué?"- pregunté como un estudiante que ha cometido un error infantil en su examen
-"Vamos a ver...¿cuánto cuesta un portatil de última generación?"- preguntó- "¿200.000ptas?"
-"Más o menos"- respondí.
-"Pues pones un poco más de cable de red por aqui...y subes el precio de este servidor de impresión junto con un poco más a cada equipo y mil pelas más cada hora de mano de obra..."- dijo mientras tachaba y corregía con un bolígrafo dorado- " !Y ya está!"- sentenció sonriendo.

Dos días después estaba en su casa, mientras mi equipo ya empezaba a tirar cable de red, desembalando un portatil de 200.000 ptas.

Reconozco que me sentí mal pero también tuve la sensación de que esa era la única manera de conseguir aquel trabajo. Reconozco que negarme a sobornos o fraudes contables me ha hecho perder mucho dinero todos estos años pero, en ese sentido, duermo más tranquilo que un jardinero fiel.

La corrupción es una de esas actividades miserables que se parecen a conducir a más de 120km/h en algunas partes de autopistas: si vas más despacio la conducción empieza a ser peligrosa.

Deduzco, porque nada es definitivo ni infalible en cuestiones de ética, que la corrupción mayor o menor está directamente relacionada con la moralidad del individuo y con las reglas del juego que queramos cumplir mientras asumimos los riesgos. Por una parte existen los corruptos profesionales que no tienen excusa alguna para salir airosos del juicio moral (y judicial) al que deben ser sometidos. Pero por otra parte estamos en una situación en la que más de 170.000 empresas han bajado la persiana y de esa cantidad global muchas se han visto arrastradas por la quiebra de algunos que se han descubierto como grandes defraudadores en forma de constructora o por impagos que no deberían de haber tenido fruto toda esa dinámica indecente que consistía en gastar lo que no se tenía. En ese caso más de una empresita se encuentra en la disyuntiva moral de plantear cierto grado de fraude para poder seguir adelante.

¿Es éticamente aceptable?

Viene a ser como la excusa de robar para comer. Sigue siendo un robo. El 94% de los directivos españoles está, más o menos, de acuerdo. Yo sigo siendo uno de aquellos idealistas que creen que si haces bien tu trabajo sales adelante pero la semana pasada cerró una empresa, ahogada por los impagos, que tenía la misma política que yo.

Nunca sabes si la próxima ficha que se caiga del domínó vaya a ser la tuya. Hoy en día me deben bastante más dinero del que debo yo y los bancos se han convertido en algo parecido a un amigo de los de "me tienes para todo" que no te puede atender. Tengo, literalmente, los huevos de corbata creyéndome en el 6% porque en este lado del rio ético se está muy solo.


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